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sábado, 10 de noviembre de 2012

Movimientos Historicos :Poetas, trovadores y revolucionarios


A finales de la decada de los 60´s algunos de los criticos excéntricos de norteamerica definieron un nuevo estándar para la música melódica, en particular para los arreglos barrocos, góticos y psicodélicos. Ellos expandieron los experimentos de estudio de mediados de los  60s de Brian Wilson (Beach Boys) o George Martin (Beatles) entre otros.
El trabajo pionero del productor de jazz y rock David Axelrod integró ritmos funk, arreglos orquestales y melodía psicodélicas, anticipándose a la música bailable de finales de los 90´s. El ya había compuesto, arreglado y producido el Mass In F Minorde los Electric Prunes (1968) cuando lanzó sus primeros álbumes solistas, Song of Innocence (1968) y Songs of Experience (1969), ambos basados en poemas de William Blake. Arreglos para bajo, batería y cuerdas, con un ambiente oscuro y depresivo precedió al trip-hop.en Earth Rot (1970) sin duda uno de los primeros álbumes ambientalistas publicados (una suite en ocho movimientos). Una trilogía de álbumes, cada de uno de ellos conteniendo seis baladas largas, Seriously Deep (1975), Strange Ladies (1977) y Marchin' (1980), están entre los mejores trabajos de funk-jazz, realzados por ritmos fantasmales y una sofisticación instrumental, mientras que sus ambiciones "neoclásicas" lo llevaron a un ambicioso Requiem: The Holocaust (1993) en cuatro movimientos. Los ritmos de Axelrod serían redescubiertos y sampleados por los principales disc-jockeys de los 1990s.
Van Dyke Parks transformaria la música pop ligera en una forma de música de cámara austera. Un arreglista orquestal para el rock psicodélico, Parks debutó como un artista solista con Song Cycle (1968), cuyas viñetas impresionistas de la vida ordinaria empleaban una cornucopia de germen sonoro y citas musicales, y sonaban más como un fresca crítica a la civilización estadounidense más que un mero álbum pop . Parks también fue líder del rock nostálgico con Discover America (1972), un tributo satírico al calipso. Los álbumes conceptuales de Parks recuerdan a las operetas collage de Frank Zappa. El aplicó la técnica cinematográfica de "montaje" al formato de la música kitsch.
Jack Nitzsche, un escritor de canciones y arreglista veterano (importante en la creación del "wall of sound" de Phil Spector), dio un álbum intrigante de pop orquestal cuando creo St Giles Cripplegate (1972).
David Ackles por su parte fue un talento ecléctico y depresivo, podría escribir una canción acerca del tema mas placentero y cantarla en un tono atormentado y macabro, como se muestra en sus primeros y modestos álbumes, The Road To Cairo (1968) y Subway To The Country (1970). Un considerable paso adelante e inspiradoro en la vida estadounidense, seria American Gothic (1972) en donde consiguió tender un puente entre las orquestaciones decadentes de Kurt Weill y las apasionadas narraciones historicas de Woody Guthrie.
Jimmy Webb era una extraña mezcla de extremos, emocionales como Leonard Cohen y triviales como Burt Bacharach. Desde que él era un niño, otros artistas pop habían transformados sus canciones en éxitos: By The Time I Get To Phoenix (1966), Requiem 820 Latham (1967), Up Up And Away (1967), Wichita Lineman (1968), Galveston (1969), Where's the Playground Susie (1969), Met Her On A Plane (1971), Highwayman (1977) o Watermark (1978). Se reservó sus ambiciones para los álbumes de Richard Harris A Tramp Shining (1967), una suite para una banda de rock, orquesta y coro que incluía MacArthur Park, y The Yard Went on Forever (1969), ambas compuestas y arregladas por Webb, así como para su propio álbum debut Words And Music (1970).
Kim Fowley, quien había sido productor y compositor de una cantidad de éxitos considerables y novedosos entre 1960 y 1964, y habia fundado los Runaways, ventiló su pasión por los temas decadentes, sadomasoquistas y faustianos en Outrageous (1968), uno de los álbumes que precedía al glam-rock y al punk-rock.
Larry Fischer, un protegido de Frank Zappa, era un intérprete callejero desquiciado, inmortalizado en An Evening With Wild Man Fischer (1969), cuyas "canciones" ofrecían una mezcla de autobiografía, comentario social, libre asociación, sermones, canciones de cuna, y parodia, principalmente improvisado y básicamente sin acompañamiento.
Un miembro original del Kingston Trio y escritor para los Monkees (Daydream Believer), John Stewart ensambló por lo menos un álbum solista muy notable, el conmovedor California Bloodlines (1969), mostrando un talento poco reconocido en su epoca.
Norman Greenbaum desató uno de los más grandes ritmos en la historia de la música, con el realmente impresionante trabajo Spirit In The Sky (1969).
Una de las escritoras de canciones más eruditas y sensibles de todos los tiempos, Laura Nyro dedicó su carrera a canciones íntimas, introvertidas y de autoanálisis. Su fraseo intenso e intricado era el equivalente sónico de las sesiones psicoanalíticas, probando los huecos profundos de su personalidad. Nyro abrazó la mezcla musical de ciudad (folk, gospel, soul, blues, jazz, musical, clásica) y la neurosis y alineación de las grandes urbes. La música de Nyro era esencialmente trágica, y la quintaesencia urbana. Ella era famosa por ser tímida y reservada, y por vestir casi siempre de negro. Tenía sólo 17 años cuando grabó su álbum debut, More Than a New Discovery (1967). Su obra maestra, Eli And The Thirteenth Confession (1968), era un ciclo de canciones acerca de la transición de una muchacha de la adolescencia a la vida adulta, descansando en construcciones gospel-soul impecables. New York Tendaberry (1969) fue menos intenso pero más musical. De todas las mujeres talentosas que desfilarían en la escena de la música pop, Nyro permanece como una de las más inspiradoras.
Arlo Guthrie fue brevemente popular debido al delirio coloquial de Alice's Restaurant (1967), que mezclaba la comedia de Woody Allen y la crónica de Jack Kerouac, y por la quintaesencia de los himnos "easy-rider" Motorcycle Song (1968).
Un veterano del Greenwich Movement, Eric Andersen, fue uno de los artistas que podían haber reclamado el haber inventado al cantautor moderno. En una era en la que la mayoría de los cantantes de folk estaban tanto escribiendo crónicas de la vida diaria a lo Woody Guthrie o cantando himnos anti institucionales a lo Bob Dylan, Andersen mostró una vena romántica fluida. Su arte triunfo con Blue River (1972), que permanece entre las obras maestras de la era. Stages, originalmente grabado en 1973 pero publicado ocho años después, es igualmente asombroso, como el posterior Ghosts Upon The Road (1988).
David Peel fue uno de los cantantes folk más militantes y subterráneos en la época de los disturbios estudiantiles. Él fue un ministro moderno del proletariado blanco, quien aterrorizaba al Lower East Side con presentaciones en vivo en esquinas de las calles, acompañado por músicos callejeros al azar. Este vago político estaba obviamente imitando a los oradores callejeros, sólo que su religión era la marihuana, su Biblia era el rock'n'roll, y su misión era exponer la hipocresía de la burguesía. Sus álbumes semi improvisados (o, mejor dicho, "happenings" públicos) seguían los pasos del cabaret de protesta grotesco de los Fugs y de las operetas satíricas de Frank Zappa. El tono histérico, sarcástico e insolente de Peel, y su grupo espartano/espasmódico de guitarra, harmónica y tambor (el cual básicamente contribuía al ritmo), y el entusiasmo ingenuo de todos los involucrados (responsables de algunos de los coros más irritantes en historia de la música), crearon un nuevo concepto de música folk. Su obra maestra, Have A Marijuana (1969), un sabotaje demente de canciones de protesta, hillbilly, blues y bailes callejeros, fue un insulto ético al sentido común. Adelantándose su tiempo, Peel tocaba música folk con el énfasis del punk-rock y los arreglos del lo-fi pop. Y lo tocaba con divina negligencia.
El baterista original de los Velvet Underground, Angus MacLise, lanzó uno de los álbumes más surrealistas de finales de los 60´s, The Invasion Of Thunderbolt Pagoda (1968), una mezcla de raga, acid-rock y minimalismo de resultado asombroso.
Bob Neuwirth, una figura esencial del Greenwich Movement de los 60´s, escribió canciones para Janis Joplin (Mercedes Benz) y muchos otros, pero no lanzó un solo álbum durante los mejores años su vida. Se conformo y demostro su potencial con las baladas solemnes, filosóficas y fúnebres de Back to the Front (1988).
La cantante alemana Nico, quien habia pertenecido a la Velvet Underground en su epoca en Nueva York antes de su regreso a Europa, inventó un estilo de cantar que tenía poco que ver con la música rock, un estilo que no pertenece a ningún lugar en particular ni a ningún tiempo en particular, una estilo que podría ser medieval o romántico, de la India o del Medio Oriente, un estilo que es principalmente "enunciación", un estilo que suena a veces como coro griego, monólogo shakesperiano, lied de Schubert, salmo gregoriano, canción del periodo de Elizabeth de Inglaterra o canto exótico. Sus lúgubres letanías (las cuales inventaron el rock gótico más por accidente que por diseño) oscilan entre el lamento de una enterrada en vida y la estática invocación de una sacerdotisa. El escenario de estos llantos funerales hacía referencia a la alegoría metafísica de "Fausto" de Goethe, al drama expresionista "Lulu" de Wedekind, al teatro épico de Brecht, al cine francés noir o a las pinturas surrealistas de Dalí. Ella borró la línea entre la aristocracia y la prostituta con la elegancia de un fantasma.
Su primer obra maestra, Marble Index (1968), introdujo elementos góticos, arcaicos, exóticos y neoclásicos en la música rock, pero no podía ir más allá de ser sensacionalista: Nico cantaba acerca de un trauma de la niñez, agarrada por una soledad lacerante, monótona, despacio, muy débil como para elevarse, muy débil para agregar valor emocional o melódico a su liturgia atea. Ella canta, quizás, acerca del trauma infantil de una raza entera (maldita, condenada). Los arreglos de John Cale (sin percusiones, énfasis en los teclados), cuyo impresionismo delicado transformaba cada canción en una sonata de cámara, y la imagen andrógina de Nico no hacia mas que aumentar la confusión entre el publico y la critica.
 Su segunda obra maestra, y uno de los más grandes y menospreciados álbumes de todos los tiempos, Desert Shore (1971), fue más allá, evocando la desolación de un universo helado y vacío, como si hubiera ocurrido una catástrofe colosal. Dosis más fuertes de neurosis urbana deprimían aún más su voz, pero también elevaban el tono chamánico/profético hacia otra dimensión. El sentido de antigüedad se convirtió en algo más que el olor a muerte: un olor del más allá. Las atmósferas anémicas, moribundas y misteriosas escritas por su órgano casi como de iglesia y por la viola de John Cale pertenecían a una catacumba. Pero ahora, era más que fatalismo: era angustia eterna Era miedo, tanto yermo como majestuoso, que llevaba a una parálisis mental y era a la vez infantil y cósmica. Cada canción era un enigma, y la cantante una esfinge. Pero ella era una exploradora, aunque una exploradora del mundo interior. La voz cadavérica y petrificada de Nico vagaba a través del laberinto de una mente acabada, navegando por pasajes interiores hechos de pesadillas, visiones y sombras sin nombre hacia el significado final. O, mejor aún, Nico vivía en otro planeta, y era el Homero que cantaba el apocalipsis del planeta Tierra, visto desde arriba.
Su rosario concluía con The End (1974), Drama Of Exile (1981) y Camera Obscura (1985) que trataba de modernizar su sonido (la paradoja final).
Además de ser un poeta profesional, Leonard Cohen también creo un trabajo musical que lo muestra como uno de los poetas supremos de la música. El hecho que sus letras estaban entre las más logradas en la historia musical es de hecho sólo un pie de página. Lo que lo hace un gran músico es la atmósfera gentil y tímida que emana de sus baladas folk. Cohen observa la vida pasar "como un pájaro en un cable", pero convierte las historias que el ve en visiones metafísicas de un mundo Dantesco y en meditaciones profundas de la condición humana. Su filosofía existencial fundada en su estilo coloquial era un medio sumamente más efectivo que la prosa enrollada de muchos de los filósofos de su siglo. Las canciones de Songs Of Leonard Cohen (1968) estaban empapadas en ternura infinita, apenas susurradas y discretamente arregladas. El estilo único de Cohen triunfaba en las frágiles canciones de cuna de Winter Lady (flauta, clavecín) y Sisters Of Mercy (sonajas, acordeón, xilófono), que sonaban como canciones de buenas noches para niños. Cambiando de tragedias sociales a tragedias individuales, Cohen unió el tono del trovador medieval (Donovan) y el tono del orador visionario (Dylan). Songs From A Room (1969) y Songs Of Love And Hate (1971) aumentaron el énfasis dramático, pero fundamentalmente continuaron el ascenso contracorriente, en contra de las actitudes prevalecientes, haciendo un nicho para una clase de canción dominada, lo-fi, íntima y personal. Gracias a ese invento, Cohen puede ser considerado uno de los cantautores más influyentes de todos los tiempos.
El elemento de música country era más fuerte en las baladas pegajosas y conmovedoras de  Gordon Lighfoot cuyo épico Canadian Railroad Trilogy (1968) fue seguido por melodías simples como Minstrel Of the Dawn (1970), If You Could Read My Mind (1970) y Sundown (1973), y los revolucionaríos y solemnes Summer Side Of Life (1971) y Carefree Highway (1973).
Joni Mitchell no sólo fue la voz de la revolución femenina, sino también una de las artistas más innovadoras de su era. A pesar de su raíz hippy, ella desarrolló una forma de cantar aristocrática, austera, "adulta" (a menudo complementada por la interpretación neoclásica del piano), y usada para una vivisección de su propia ansiedad, mientras hace una crónica de la inseguridad psicológica de su generación y de su género. Este programa ambicioso la llevaría eventualmente a unir el estilo confesional con el jazz fusión y otros estilos lejanos del rock. La mayor parte de su arte es autobiográfica, dedicada a su propia maduración y evolución, obsesionada con la misión de encontrar un significado universal e histórico para su historia personal. Si Clouds (1969) y Ladies Of The Canyon (1970) seguían siendo álbumes folk-rock embebidos con el sonido "West-Coast", Blue (1971) marcó un paso adelante monumental: inyectó el flujo de conciencia en la balada folk, y su voz se convirtió en un instrumento finamente afinado, capaz de logros un tanto coloquiales y operísticos. Esta introspectiva diaria se basaba en composiciones de piano que eran intensas, enrolladas y ligeramente neuróticas. Otro autoanálisis paranoico, otro acto formidable de su drama autobiográfico, For The Roses (1972) cerró esa era de experimentación. Court And Spark (1974) fue un trabajo mucho más ligero y suave, aunque mostraba sus proezas al absorber elementos del soul y del jazz. La auto indulgencia triunfó nuevamente en Hejira (1976), su segunda obra maestra, y otra aplicación musical sorprendente del flujo de conciencia. Sus aventuras subsecuentes en los arreglos jazz y electrónicos fueron presuntos y no enfocados, con la notable excepción de Night Ride Home (1991).
Quizás ningún otro artista en la historia de la música rock ha producido tantos trabajos distinguidos en tantos estilos diferentes a lo largo de tanta decadas como Neil Young. El panorama espectral de Last Trip To Tulsa, de su álbum debut, Neil Young (1968), introdujo a un trovador perdido en un universo moral inexplorado. Everybody Knows This Is Nowhere (1969) elaborado en ese tema alcanzaba una síntesis formidable de "voces" en baladas estáticas, extendidas, psicodélicas, de hard-folk tales como Cowgirl In The Sand y Down By The River. El folk-rock meloso y melódico y el country-rock de After The Gold Rush (1970) y Harvest (1972) trajo credibilidad musical a la angustia apocalíptica de Tonight's The Night (1975), grabado en varios años antes, y On The Beach (1974). El primero, quizás su obra maestra, fue el último testamento para la depresión post-hippy, un concepto elegíaco que sonaba como una misa para los muertos. El lirismo electrificante de Zuma (1975) y Like A Hurricane (1977), el himno de histeria Rust Never Sleeps (1979), el fresco social de valores colapsados de Freedom (1989) y la obscura meditación de Sleeps With Angels (1994) continuaba con su cruzada moral de toda su carrera.
Neil Young constituía junto con Bob Dylan y con Bruce Springsteen el gran trío que voces "moralistas" de la música popular estadounidense. Y como en el caso de los otros dos, el arte de Young es, antes que nada, una fusión de música y palabras que lo identifica con el zeitgeist de su era. Diferente a los otros, lo que hace único a Young es enfocar el caos interno del individuo que sigue al caos externo de la sociedad. Mientras que Dylan "transfieren" los eventos de su era en un universo metafísico, y Springsteen relata el sentido épico de la vida ordinaria, Young llevó a cabo una operación psicológica más compleja que, básicamente, tiende un puente entre el idealismo de las comunas hippy y la neurosis de la población urbana. Su voz, sus letras, sus melodías y su estilo con la guitarra componen un mensaje de sufrimiento y redención que, en su apogeo, trasciende en alucinación, visión mística, iluminación filosófica, mientras sigue en un contexto que es fundamentalmente un infierno en la tierra.
Los diferentes aspectos de la carrera de Young (el cantante folk bucólico, el militante liberal, el moralista post-hippie, el gurú apocalíptico, el pesimista universal, el solitario melancólico y el roquero alineado) son simplemente etapas de un largo calvario, la cual es tanto individual como colectiva.
Young hizo a la canción lírica lo que Dylan hizo a la canción de protesta: igual que Dylan unió el énfasis de la poesía de Whitman y el optimismo de la era de Kennedy con los temas de la vida pública, Young unió el humanismo de Emerson y el pesimismo de la era post-Kennedy con los temas de la vida privada.
Por encima de esto, Young inventó el estilo de tocar guitarra distorsionado, cacofonía, de pesadilla que sería de gran influencia para la posterior generación grunge.
Young es único también en su esquizofrenia, la cual la lleva en diferentes niveles. En primer lugar, una que tiene que ver con la dicotomía en vivo/en estudio de su carrera. Cargado con el equivalente sónico de una reacción nuclear, los álbumes en vivo de Young parecen venir de un artista diferente, un terrorista musical, un verdadero punk. Dentro de los álbumes de  estudio, uno que tiene que ver con otra dicotomía: la balada bella, linear, inspirada en música country, y la sesión fea, ruidosa inspirada en música ácida. Estos dos modos raramente coexistían: se alternaban, competían por el control de la carrera de Young (¿y su mente?), cada álbum de estudio siendo dominado por cualquiera de los dos.
Como un hecho, su alter-ego podría ser un músico más creativo que Young, como Dead Man (1996), una banda sonora para película, es una especie extraña de música psicodélica ambiental, y de Arc (1991), un collage de segmentos "found" de sus interpretaciones en vivo, que clarificaban su estatus como un artesano del sonido opuesto al mero compositor de canciones.
Townes Van Zandt tambien fue un poeta de baladas íntimas, gentiles, atormentadas y emocionales. Su arte principalmente acústico, tomaba elementos del country, blues y tex-mex, e iniciaba la gran escuela texana de cantautores de los 70´s. Our Mother the Mountain (1969), su obra maestra, era un desfile de viñetas desoladas que retomanan temas universales como historias privadas, The Late Great Townes Van Zandt (1972), su gran éxito, y Flyin' Shoes (1978) ambos fueron únicamente dramáticos, sensibles y enfocados.
Mickey Newbury fue también parte de la legión de los cantautores tejanos que expandieron grandemente el formato de la música country, notablemente con su It Looks Like Rain (1969).
Al otro lado del atlántico un gran número de cantautores británicos introdujeron nuevas formas y prácticas que serían influénciales en las futuras generaciones.
Uno de los caracteres más excéntricos de esta generación fue el compositor escocés Ivor Cutler, cuyo Ludo (1967), seria una colección de 17 piezas breves para armonio, bajo y percusión, y Dandruff (1974), una colección de 45 piezas para armonio, que no se ajustan en ninguna categoría.
En 1967 Scott Walker, quien había sido una estrella pop a lo Beatle (estribillos para la radio para el consumo de las masas), empezó a laborar álbumes solistas que mezclaban el easy-listening con meditaciones filosóficas dentro de parámetros lúgubres. Scott 4 (1969), en particular, creo una nueva forma de balada, precediendo a David Bowie, Julian Cope y al trip-hop. Sus logros continuaron con Climate of Hunter (1984), su álbum más desolado, y Tilt (1995), su trabajo más experimental.
Antes de que muriera prematuramente en 1974, Nick Drake se las ingenio para grabar sólo tres álbumes, pero ese repertorio magro es suficiente para colocarlo entre los cantautores más influyentes de todos los tiempos. El voltio las mesas en el rock y la música folk, proyectando emociones de afuera adentro, en lugar de adentro para afuera. Si la música rock había enfatizado el aspecto emocional de la música en formas aún más creativas, Drake hizo lo contrario: su música parecía cancelar el factor emocional, su voz sonaba neutral, anémica e indiferente, los arreglos eran espectrales y casi "silenciosos". Silencio es, de hecho, la referencia final para el "minimalismo" de Drake. Drake tiene poco que decir, y lo dijo usando el mínimo de medios. Sorpresivamente (y ese fue el gran descubrimiento de Drake), su susurro casi sin voz llevaba fuertes emociones más que la música grandilocuente. La forma perdida, tenue y taciturna de Drake reflejaba el estado terminal de la melancolía, angustia y desesperanza por una razón para vivir en esta vida. Había algo aterrador en esas notas frágiles: La música de Drake era el equivalente a una carta de suicidio. Drake andaba torpemente con los ojos vendados a la orilla del abismo, y sus canciones eran los pensamientos que lo acompañaban mientras esperaba la caída. El lírico, elegíaco e ingenuo Five Leaves Left (1969) ya era representativo del drama que se desarrollaría via Bryter Layter (1970), apenas revitalizado por especias de soul y rhythm'n'blues, y que alcanzó su clímax con Pink Moon (1972), la obra maestra de Drake y uno de los álbumes más depresivos de todos los tiempos.
Roy Harper, el "mendigo sofisticado", especializado en piezas que abarcan muchos estilos, delirantes, de longitudes épicas, con la primera prueba en McGoohan's Blues (1969), y particularmente en Flat Baroque And Beserk (1970), que codificaba su mezcla de la ternura de Donovan, lo lunático de Syd Barrett y el sarcasmo de David Peel, mientras mantenía una intensa vista nostálgica de Inglaterra. Las cuatro suites extensas de Stormcock (1971), posiblemente su obra maestra, con arreglos de cuerdas, navegaba hacia los pasajes cósmicos de Tim Buckley. Notable entre sus parloteos finales estaban The Game (1975), quizás el más musical y ciertamente enfocado hacia el rock más duro, y One Of Those Days In England (1977).
El guitarrista y vocalista escocés John Martyn fue uno de los impulsores más originales de una fusión de folk, rock y jazz. Como vocalista, su producción de forma libre podría competir con la de Tim Buckley. Como guitarrista, su técnica tomaba prestados de (en una forma creativa) el jazz y la música hindu. Su primer intento original en fusionar folk y jazz, seria en The Tumbler (1968), quizás influenciado por los álbumes de Donovan del año anterior, y la protección de la orquesta jazz dentro del formato de la canción folk-rock, se intentó primero en Stormbringer (1970) y The Road To Ruin (1970) y quizás influenciada por el álbum contemporáneo de Van Morrison, abrió el camino para la primer formulación madura de su musica, Bless The Weather (1971). Acrobacias vocales, armónicas de guitarra y arreglos de jazz se unían con sublime elegancia en Solid Air (1973), su primera obra maestra. Inside Out (1973), su segunda y suprema obra maestra, giró en torno al misticismo oriental y expandió las estructuras de las canciones para acercarse a la sesión de forma libre. Después de Sunday's Child (1975), Martyn desplegó su enorme talento sólo ocasionalmente: Small Hours (1977), John Wayne (1986), Cooltide (1992). Para terminar desviándose hacia el soul-pop de Phil Collins y la new-age.
Cuanto a finales de la decada de los sesenta aparecio Cat Stevens  con un sonido que no era usual al ser, al mismo tiempo, pensativo, étnico, melódico y rítmico, asombro a medio mundo. La rumiadura filosófica, los estudios psicológicos y las parábolas agridulces de Tea For The Tillerman (1970) llevaron a las baladas elegíacas e introvertidas de Teaser And The Firecat (1971), que podrían ser tiernamente impresionistas así como vívidamente épicas. Las influencias mediterráneas y eslavas emergieron más claramente en los melodramas llenos de fuerza y ruidosos de Catch Bull At Four (1972) y en la suite Foreigner (1973).
En esa misma epoca algunos veteranos de la primera invasión británica se las ingeniaron para reinventarse a sí mismos en plena era del rock progresivo.
Asi Rod Stewart el cantante de blues y rock, ronco y humeante que llamaba la atención en la banda de Jeff Beck antes de que se uniera a los Faces. Mientras los Faces batallaban, Stewart tomó ideas de la fusión del soul-rock y se lanzó a una carrera solista en una vena más comercial con Gasoline Alley (1970) y Every Picture Tells A Story (1971), colecciones de baladas que tomaban elementos del folk, country, blues y soul. Stewart después se convertiría al glam-rock y a la música disco y a cualquier moda que apareciera para llegar a las listas.
Con sus álbumes solistas grabados en California, Winds Of Change (1967) y particularmente The Twain Shall Meet (1968), Eric Burdon continuaba su tarea homérica de cantar los hechos de su generación, sólo que el foco se convirtió en la civilización hippy de San Francisco. Adaptó la forma de himno acuñada con los Animals a la estructura suelta y extendida del acid-rock, y más adelante uniría exitosamente esa inspiración con su pasión por el rhythm'n'blues en Love Is (1969) y por lo menos en una de las colaboraciones con la banda War, en el album The Black Man's Burdon (1970).
El bajista original de Cream Jack Bruce desplegó por su parte sus habilidades compositoras en Songs For A Tailor (1969), un intento original en crear una canción folk-rock tan austera como la música clásica y tan atmosférica como el jazz, y que era preludio a su carrera en el jazz-rock.

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