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jueves, 6 de diciembre de 2012

Sophisto Rock


A finales de los años 70 y principios de los 80 en el Reino Unido no se habian librado aun del contagio del AOR. Algunas de aquellas bandas  fundamentales representativas del genero de la epoca eran Supertramp o ELO,  bandas que por otra parte podrían pasar perfectamente por norteamericanas en actitudes. Otras, como Pink Floyd,  Genesis, Yes o el converso Chris de Burg, transpiran aún el toque de gentlemen que les delata como insulares de honroso pasado. Kate Bush y 10 c.c. practican una aproximación más estudiosa al rock, y en la vena cuasi solitaria de Mike Oldfield se destacan Alan Parsons y Vangelis,
dos músicos de laboratorio con bata blanca y licencia para componer in vitro.
Supertramp lo funda Rick Davies en 1969, después de un encuentro novelesco con un mecenas holandés. Junto a otro buscador de fortunas, Roger Hodgson, y dos músicos a sueldo, se edita en 1970 un primer y lujoso álbum, hijo directo del progresismo británico al uso. El segundo intento, Indelibly stamped (1971), con tres nuevos miembros arropando a Davies-Hodgson, desarrolla ritmos más convencionales, pero ni siquiera la llamativa portada despierta mucho interés. El millonario cierra el grifo, la banda se descompone y la compañía exige otro disco más comercial. Davies (voz, teclados) y Hodgson (voz, guitarra) contratan a un batería norteamericano (Bob C. Benberg) y a dos antiguos músicos de sesion del jazz-rock el británico, Dougie Thompson (bajo) y John A. Helliwell (saxo y voz). Lo que sigue es un cuento de hadas. Ken Scott -productor del Ziggy Stardust, de David Bowie- dirige la grabación del primer éxito mundial del grupo, Crime of the century (1974). Temas como Dreamer o School dibujan el esquema sonoro que en adelante recalcarían con perversa obstinación y mejores medios técnicos: pulcritud, voces en falsete, rítmica dulzona y pegajoso aire dramatizable.
Psycho-rock o Sophisto Rock lo llamaron ellos mismos. La apoteosis comercial llega con el sorpredente Crisis? What crisis? (1975), con el magistral Even in the quietest moments (1977) y dando el definitivo salto norteamericano en con el multimillonario Breakfast in America (1979), posteriormente llegarian el doble directo Paris (1980) y el artificial aunque aun muy valido Famous last words (1982), grabado mientras Davies y Hodgson -que jamás compusieron juntos, pero mantenían pacto de mutuo enriquecimiento- se tiran los trastos a la cabeza. Hodgson se va para trabajar en soledad, In the eye of the storm (1984), suma y sigue del sonido Supertramp. La banda sin embrago y sin reemplazar al fugado, edita en 1985 Brother, where you bound...y la vida seguia igual.
Cuando Roy Wood y Jeff Lynne forman la Electric Light Orchestra en 1970, recién enterrado The Move, proclaman que van a partir en el punto que lo dejó Iam the walrus, uno de los temas más turbadores de The Beatles. Con Bev Bevan (batería) y una sección de cuerda, su álbum No answer (1972) es algo insólito, hoy arqueológicamente
reseñable como respuesta reaccionaria al auge del jazz-rock.
Wood se va y Lynne se dedica al perfeccionamiento del monstruo. Compone en la onda melódica de Paul McCartney, lo sazona con violines, lo amplifica con un ritmo sólido y la ELO está a punto para crear el pop sinfónico en papillas multilacteadas. ELO 2 (1972), gracias a un Roll over Beethoven, profanado, es el trompetazo de salida. On the third day (1973), Eldorado (1974), Face the music (1975), A new world record (1976), Out of the blue (1977), Discovery (1979), Time (1981), Secret messages (1983) y Balance of power (1986) repiten similares esquemas grandilocuentes.
Lynne es un Tom SchoIz a la inglesa embriagado en sofistificacion, pero a diferencia del bostoniano, tiene graves problemas de éxito aunque no de ventas desde 1980 en USA, año en que consigue su único número uno en el Reino Unido, con el tema central de la película Xanadu, protagonizada y cantada por Olivia Newton-John.
El caso de 10 c.c. es bien distinto. Con reputado prestigio de compositores, tres chicos de Manchester se encierran en unos estudios para hacer, bajo el nombre de Hotlegs, un éxito pop en 1970, Neandertal man. Eric Stewart (voz, guitarra), Kevin Godley (batería), Lol Creme (voz, guitarra) más Graham Gouldman (bajo) y apoyados por el productor Jonathan King editan varios singles de pop juguetón y fresco llamándose 10 c.c. Sus cuatro primeros elepés, 10 c.c., Sheet music, The original soundtrack y How dare you (de 1973 a 1976), revelan un gusto exquisito, un amplio conocimiento del mejor pop británico y una bella artesanía en el tratamiento de voces y batería eléctrica. Esta finura se resquebraja cuando Godley y Creme forman dúo y 10 c.c. eligen melodías más blandas, aumentando a sexteto su formación. Discos notables, aunque muy cargados de baladas, son Deceptive bends, Live and let live, Bloody tourists, Look hear o Ten out of Ten (de 1977 a 1981).
Por su parte, la carrera de Godley-Creme no encuentra su diana hasta el tercer álbum, Freeze frame (1979). Tras apostar por fórmulas muy elaboradas y poco comerciales, van ensanchándose hasta traspasar las líneas fronterizas del disco-mix. En delante, se dedican esencialmente a realizar videoclips muy imaginativos.
Apadrinada por el pinkfloydiano Dave Gilmour, nadie se opone en EMI al fichaje de Kate Bush (1958), una chica de voz gélida y frágil, buena pianista. Dos años de preparación artística le lleva su debú, The kick incide (1978). Desde entonces, Kate publica cinco álbumes más: Lionheart, Never for ever, The dreaming, Houndos of love y el recopilatorio retocado The whole story(1986). Terminando por controlar, poco a poco, cada una de las facetas de su carrera (cantante, compositora, arreglista, coreógrafa y productora). Esta rara avis solitaria y venerada, alejada de las frivolidades, intimista y exótica, su música tiene el encanto agridulce de las fantasías muy personales.
En cambio, Alan Parsons practica química de alto refinamiento estereofónico.
Ingeniero de sonido de Al Stewart,  Beatles y Pink Floyd, entre otros, es luego productor de oficio hasta que se decide a lanzarse en su propia carrera como artista de sus propios montajes.
Se asocia con el escocés Eric Woolfson y nace The Alan Parsons Project. Alquimia de estudio al ciento por ciento, utilizando, eso sí, a lo más granado de los sesioneros británicos y adoptando para cada álbum una idea conceptual vendible. Tales of mistery and imagination, I robot, Pyramid, Eve, The turn of a friendly card, Eye in the sky, Ammonia Avenue, Vulture culture, Stereotomy y Gaudí, puntualmente sucedidos
desde 1976 a 1987. Álbumes entretenidos, familiares, consumistas y tan variados como las novelas de Collins y Lapierre.
Vangelis por su parte (1945) es un virtuoso multiinstrumentista griego de apellido imposible -Papathanassiou- y residencia francobritánica.
De 1968 a 1970, con Aphrodite's Child, graba ya un disco el dantesco y gigantesco, 666, adaptación del Apocalipsis según san Juan.
Compagina sus trabajos como solicitadísimo autor de bandas sonoras para televisión y cine (Chariots of fire, 1981 o algun tiempo despues Bladerunner), junto a álbumes solistas mezcla de sinfonismo, muzak y experimentación. Largos soliloquios le llevan a pulir y repulir obras perfeccionistas: Heaven and Hell (1975), Albedo 0.39 (1976), Spiral (1978), China (1979) o Mask (1985).
Con Jon Anderson, de Yes, ha coprotagonizado varios y memorables discos, Short stories (1979), The friends of Mr. Cairo (1981) o Private collection (1983), en los que Vangelis se ciñe al formato de cancion estandar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante, muy completo y muy bueno!'''
Ara.