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domingo, 4 de agosto de 2013

Jackie Wilson (Idolos Caidos II)

Jackie Wilson tuvo cerrado algo fundamental en cualquier persona durante casi nueve años: su mente. Admirado por Michael Jackson y la mayoría de cantantes negros, Jackie fue considerado en su tiempo como «el Elvis negro», por su voz, su fuerza interpretativa y su carisma, tanto dentro como fuera del escenario, al menos hasta que dejó de tener éxito. Jackie nació el 9 de junio de 1936 en Detroit, Michigan, y fue descubierto por Johnny Otis, un patriarca de la música negra, con sólo nueve años de edad. A los diecisiete sustituye a Clyde McPhatter en los Dominoes de Billy Ward y en 1957 inicia su carrera en solitario. Le bastarían cuatro años para ser una de las más rutilantes estrellas del momento. La pasión que motivaba y la encendida histeria de las fans fueron el primer determinante de su deterioro, iniciado conjuntamente en 1961. Una noche se encontró con una mujer negra de veintiocho años esperándole a la puerta de su casa. Dijo llamarse Joana Jones y se le ofreció. Jackie
se negó y la candidata a cama se convirtió en candidata a escándalo: le puso un revólver por delante y entre amenazas dirigidas a él, y afirmaciones de que se suicidaría ella si no le hacía un favor, el asunto comenzó a ponerse peligroso. Aprovechando una inflexión en el diálogo Jackie Wilson jugó a ser héroe y el arma se disparó. Su herida no fue importante, aunque pudo haber sido peor. Lo malo fue el escándalo, teniendo en cuenta que a los ojos de los bienpensantes no dejaba de ser un negro, y con o sin razón, en algún lío andaría.
Los líos llegaron con su moribunda carrera en los 60, cuando aún no había cumplido treinta años de edad. Las drogas le convirtieron en un adicto y por su pasado incidente con la señorita Jones o por cualquier otro motivo, solía llevar dos pistolas cargadas encima. La policía le detuvo al encontrarlas y carecer del correspondiente permiso de armas, y también porque en el registro dieron con una buena cantidad de provisiones para vuelos sin fin: heroína. Antes de acabar la década de los 60 un marido celoso descargó una pistola en el pecho de su esposa y al detenerle la policía citó a Jackie como responsable. La mujer trabajaba de simple camarera en el club donde el cantante luchaba por seguir siéndolo.
En 1975, al pie del cañón, cantando en otra sala de Nueva York, sus cables se cruzaron y cayó al suelo desplomado. Nadie consiguió ponérselos de nuevo en su sitio y la apoplejía le sumió casi nueve años en el coma profundo del que ya no despertó. El 21 de enero de 1984 su corazón dejó de latir.

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