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lunes, 20 de julio de 2015

Los nuevos autores surgidos en los años 70

A mediados de los setenta hubo un auge de creatividad femenina como nunca antes se habia visto, o por lo menos con tanta relevancia, asi Joni Mitchell había abierto las compuertas, y al principio de los 70 había sido la impulsora de un gran número de intelectuales femeninas al frente. La segunda mitad de esa decada presenciaron la emancipación definitiva de las mujeres en la música rock.
Como por ejemplo Terry Garthwaite , una de las primeras mujeres de la música rock, que continuaba la fusión de folk-jazz-blues de Joy Of Cooking en Terry (1975) y álbumes subsecuentes.
Joan Armatrading, nacida en el Caribe pero residente en Gran Bretaña, fusionó el folk, el rhythm'n'blues, el gospel y el reggae en su albut hononimo Joan Armatrading (1976), mientras mantenía la forma austera e introspectiva de Joni Mitchell.
Un crecimiento artístico significativo tuvo lugar también entre las cantautores de country. El talento más impresionante fue probablemente Nanci Griffith, quien, en sus primeros álbumes como There's a Light Beyond These Woods (1978) y especialmente en Poet in My Window (1982) vendió un soul tierno y romántico mientras colocaba sus historias de pérdida personal y de desencantos en un universo opresivo, digno de las novelas de Kafka.
Por mucho la cantautora más talentosa y magnética desde Joni Mitchell fue Rickie Lee Jones, una protegida de Tom Waits cuya voz sensual y rasposa escribió uno de los ensayos más osados del panorama de degradación de la moralidad urbana de Estados Unidos en su álbum debut, Rickie Lee Jones (1979). Fluctuando entre la sobriedad y la intoxicación (tanto física como espiritual), Jones se las ingenió para ser visionaria y romántica a la vez mientras cantaba acerca de la vida alineada y neurótica en la ciudad. Mientras tanto, la banda de apoyo daba tintes a sus baladas con rhythm'n'blues y jazz nocturnos, acuñando una variante intelectual de la música lounge para altas horas de la noche. La cantante y la banda actuaban "clásicamente" mientras eran deliberadamente descuidados. Los psicodramas intrincados y el suspenso surrealista también dominan en Pirates (1981), mientras Flying Cowboys (1989) es la mejor de sus colecciones ligeras. Se alcanzaron nuevas alturas con Traffic from Paradise (1993), su trabajo más abstracto, psicodélico, fuera de foco y críptico.

Pero obviamente tambien aquella epoca nacian nuevos talentos masculinos, Townes Van Zandt por ejemplo había inadvertidamente empezado una escuela de cantautores en Texas. Por un momento, escuela fue una de las más prolíficas e intrigantes del planeta. Ellos estaban inevitablemente más cerca a de las "raíces" country, blues, folk, tex-mex, etc y al formato de la balada, pero inyectaron a esa tradición un sentido más fuerte de la condición humana.
Una de las figuras pilares de la escuela de Texas, fue Guy Clark , pero que también uno de los menos prolíficos. Old Number One (1975) introdujo una balada country lacónica y romántica que inyectaba sentimientos arcaicos en el fuerte andamiaje narrativo.
Otros cantautores de honky-tonking tejanos fueron: George "Butch" Hancock, quien quizás desplegó la influencia más fuerte desde Woody Guthrie en las desoladas baladas acústicas de West Texas Waltzes & Dust-Blown Tractor Tunes (1978); Joe Ely por otra parte, cuyo Honky Tonk Masquerade (1978) acuñó un rock de obrero que es una versión visceral del country-rock de Gram Parsons; Terry Allen, cuyo Lubbock (1979) era un tour de force estilístico que abarcaba el blues, el tex-mex, el honky-tonk y rock'n'roll; Rodney Crowell , se especializo en historias tortuosas y meditaciones lúgubres, particularmente en Ain't Living Long Like This (1978) y Keys to the Highway (1989); T-Bone Burnett, cuyo Truth Decay (1980) fue una gema de rock de raíces blusero, y Richard Dobson, quien alcanzó la madurez con el concepto populista Save The World (1982), fueron otras grandes exponentes de aquella ensalada de grandes artistas surgidos por aquellos Lares

Nashville tuvo su auge a mediados de los cincuenta, de allí en esa época salio el Honey tonk y sellos como la RCA o la Columbia fueron las pioneras del germinal rock & roll, pero en los setentas surgirian una serie de artistas que pronto tuvieron suma importancia en esta década
Entre los cantantes de honky-tonk de Nashville el más virulento era quizás Gary Stewart, establecido por trabajos como Drinkin' Thing (1974) y She's Actin' Single (1975).
Entre los escritores de canciones country, Eddie Rabbitt fue probablemente el más popular (sino el mas original) de la década, escribiendo Pure Love (1974), Drinkin' My Baby (1976), Every Which Way But Loose (1979), Drivin' My Life Away (1980), I Love A Rainy Night (1981).
Mel Tillis, por otro lado, quien fuera quien había escrito muchos éxitos incluyendo Ruby Don't Take Your Love To Town de Kenny Rogers (1969), ensamblo una de las bandas más respetadas en Nashville, los Statesiders, y se convirtió en estrella por sí mismo con Good Woman Blues Ken McDuffie (1976), Coca Cola Cowboy (1979), Southern Rain (1980).
Influenciado por el country-rock y por los eternos outlaws del oeste, el escritor de canciones basado en Los Angeles, Steve Young escribió Seven Bridges Road (1969), Lonesome On'ry and Mean (1973) y Montgomery in the Rain (1977).
Ronnie Milsap, quien tuvo la friolera de treinta y cinco sencillos número uno, fue la estrella del country-pop en los 1970s: Pure Love de Eddie Rabbitt (1973), A Legend in My Time (1974), Day Dreams About Night Things (1975), It Was Almost like a Song de Don Gibson (1977),Smoky Mountain Rain (1980), Any Day Now de Kye Fleming (1982), etc.
Crystal Gayle se unió a las filas de las divas de Nashville con Restless de Ed Bruce (1972), Don't It Make My Brown Eyes Blue (1977), quizás fue la quintaesencia del country-pop, y Talking In Your Sleep (1978). Barbara Mandrell vino unos años después con sus versiones desvergonzadas de éxitos del soul y las canciones country escritas para ella por Kye Fleming y Dennis Morgan y producidas por Tom Collins: Sleeping Single in a Double Bed (1978), Years (1979), I Was Country When Country Wasn't Cool (1981). La carrera de Anne Murray, que estaba en la frontera entre el country y el pop, alcanzó su cima en You Needed Me (1979).
Otros éxitos de Nashville de los 70  fueron: Rednecks, White Socks, and Blue Ribbon Beer de Johnny Russell (1973), Spiders And Snakes de los Bellamy Brothers (1974) y Let Your Love Flow (1976), Happiest Girl In The Whole USA de Donna Fargo (Yvonne Vaughn)(1972).
El grupo Asleep At The Wheel con base en San Francisco hizo resurgir el swing del country west a principios de la decada con albumes como Texas Gold (1975)

Ya en la recta final de los años 70, una vena melancólica, una de derrota y desesperanza, dominaba las canciones de los años post Vietnam.
Un cronista cínico del paroxismo urbano y los grotescos sociales, Warren Zevon  inyectó la postura dura del outlaw de la frontera en el estereotipo de cantautor intelectual. Warren Zevon (1976) redujo lo elegíaco y enfatizó lo épico, lo cual, después de todo, es el espíritu auténtico de la música folk. Su tono casual e irreverente y su sonido violento (country-rock y blues-rock detonado por el boogie sureño equipado con melodías operísticas y soul) tenía más en común con el punk-rock que con los maestros de los Los Angeles. Sus baladas cinemáticas acerca del subconsciente del héroe americano salvaje, hacían referencia al cine de Sam Peckinpah y aún más atrás al thriller duro. Sin embargo, esa inspiración exuberante murió después de Excitable Boy (1978).
Rick Danko grabó el mejor álbum que los The Band nunca hicieron después de sus primeros dos trabajos: Rick Danko (1977).
Steve Forbert, cuyo acústico Alive on Arrival (1978) fue principalmente un concepto autobiográfico, y Willie Nile, cuyo álbum debut, Willie Nile (1980) contenía principalmente imitaciones de los Byrds y representaba el renacimiento del folk-rock de los 1980s, eran típicos en la búsqueda del "nuevo Dylan", que seguía sin par a través de los 70.
John Hiatt improvisó sobre el estilo ecléctico de Leon Russell (country, soul, gospel, rock y blues) al agregar reggae y rhythm'n'blues a Slug Line (1979). Stolen Moments (1990) transformó ese híbrido en un acto altamente personal y conmovedor. Walk On (1995) abrió nuevas venas estilísticas, en la frontera entre el jazz, pop y blues.
Un "héroe obrero" auténtico del medio oeste, John "Coughar" Mellencamp  unio el carisma de James Dean y la mitología populista de los Estados Unidos rurales con un sonido de rhythm'n'blues poderoso y un grito duro. Si Bob Seger y Bruce Springsteen eran sus modelos de referencia más cercanos, Mellencamp tenía una manía por el tono de himno que lo diferenciaba, como se evidenció en Hurts So Good (1982) y Authority Song (1983). Al mismo tiempo, se conectó con las vidas desoladas de las tierras desierticas de Estados Unidos, como lo probó majestuosamente con Scarecrow (1985), el álbum que tenía Rain On The Scarecrow y R.O.C.K. In The USA, y con Paper In Fire (1987).
El miembro original de The Eagles, Don Henley perfeccionó un arte de sermones fúnebres tipo Dylan hasta que entregó uno de los trabajos sociales más conmovedores de los 80, con el enorme The End Of Innocence (1989).
Por sí mismo, el pianista y lider de Steely Dan Donald Fagen lanzó colecciones aún más creativas y originales, mostrando que era más que un entretenedor de cocktail-lounge: Nightfly (1982), y una recolección de sus raíces tipo Pete Townshend con Kamakiriad (1993).
Huey "Lewis" Cregg tendió un puente entre la pasada de moda, banda de bar y el rock moderno obrero, en éxitos tales como Working For A Living (1982), I Want A New Drug (1983) y Power Of Love (1985), cada uno empacado con un huracán de saxofones casi jazz, harmónica de blues, guitarras boogie y órganos gospel.
En el frente comercial, Bryan Adams dividió su carrera entre baladas del corazón (Straight From The Heart, 1983) y rock exuberante, llevado por el riff (Run To You, 1984).
Robbie Robertson comenzó su carrera solista a los 44 pero dio en la diana al instante: Robbie Robertson (1987) se presentó asimismo como el portavoz heroico del subconsciente colectivo, y Storyville (1991) es un álbum conceptual que se lee como un tributo a Nueva Orleans a la vuelta del siglo. Cada álbum es una pastura densa de texturas que destaca por su atractivo sónico puro.
Al otro lado del Atlantico tambien se iban cociendo cosas, asi con las odas siniestras, el vocalista original de Genesis Peter Gabriel se transformó en un poeta atormentado y angustioso de la neurosis postindustrial, capaz de entregar visiones aterradoras del holocausto psicológico en formatos musicales estrechamente elaborados. Las baladas electrónicas de III (1980), que exploran el miedo urbano y la desesperación, el panorama sonoro temeroso de Birdy (1985), el futurismo siniestro de So (1986) alimentaron la melancolía cósmica a niveles diferentes. La fusión de alta tecnología de electrónica, ritmos funk, instrumentos de rock y fuentes étnicas que él había perfeccionado sobre el curso de sus álbumes hizo implosión en Passion (1989), un mural sónico de música psico ambiental que renegaba sus propias innovaciones técnicas y se retiraba a un mundo arcaico y al formato espartano de la música de cámara, idealmente tendiendo el puente entre el pasado y futuro, primer mundo y tercer mundo, lo personal y lo público.

Marianne Faithful , una de las ídolos adolescentes británicas de mediados de los 60, tendría que esperar hasta finales de los 70 para alcanzar independencia artística con Broken English (1979), un álbum que huele a cabaret expresionista, una colección de temas oscuros cantados con una voz desesperada (reminiscente de Marlene Dietrich).
Otra sensación británica, Kate Bush , fue ciertamente una figura influyente e inteligente, pero fue también un compromiso típico de los 70, sólo a medias en lo experimental, flirteando continuamente con las listas de éxitos pop. Ella ayudó a redefinir el cantautor en la era del new wave, pero para entonces el nuevo genero ya había hecho a esa figura obsoleta. Sus principales contribuciones fueron en el apartado vocal: un rango de cuatro octavas que golpeaba folk, ópera y world-music, a menudo en un registro chillón a la mitad entre un grito infantil y un aullido soprano. Sus arreglos no eran tan revolucionarios como se anunciaba, fusionando los estilos de Joni Mitchell y Peter Gabriel, pero introduciendo la electrónica en un formato de folk-rock y elaboró atmósferas claustrofóbicas. Kick Inside (1978), un diario personal terrorífico, and The Dreaming (1982), el testamento definitivo de su sonido excéntrico, extravagante y futurista, representaba los dos polos de su trabajo. El recuento de viaje freudiano de Hounds Of Love (1985), alimentado por una orquestación aún más densa, término veinte años después con la meditación filosófica de Aerial (2005), principalmente silenciado por texturas de cámara íntimas.


2 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Vaya recorrido de fabula en tan pocas palabras Genial arbol lleno de grandeza

Lifeson Rush dijo...

Gracias y un placer ver quienes se toman un tiempo en leer estas lineas en cualquier caso es simplemente una colección de datos mas o menos ordenados y clasificados con algo de lirica.