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miércoles, 25 de enero de 2017

Grandes Bandas años 80: Tears for Fears

Casi a mediados de los setenta se empezaría a gestar lo que mas tarde se convirtiera en una de las mas formidables bandas surgidas en Gran Bretaña durante la década de los 80.
Tears For Fears se formó con Roland Orzabal y Curt Smith, quienes se conocieron en Bath Inglaterra, cuando ambos tenían apenas 13 años de edad, durante los siguientes años su amistad creció y al igual que su desarrollo musical, mientras participaban juntos en varias bandas juveniles.
Mas tarde Roland y Curt se unieron a la banda “Neon” y posteriormente formaron parte de la banda “Graduate” en 1979. Un amigo en común, David Lord los puso en contacto con los sintetizadores y les presentó al teclista Ian Stanley. A los 19 años Orzabal y Smith se unieron a Stanley y al batería Manny Elias para conformar así  una banda a la que denominaron “Tears For Fears”, nombre que extrajeron del tratamiento psicoterapéutico de Arthur Janov llamado “primal therapy” en el que el paciente es motivado a gritar, llorar y golpear objetos con el fin de expresar sentimientos reprimidos y miedos fijados desde la infancia e incluso desde etapas prenatales (de aquí los títulos de algunas de sus posteriores canciones como “Shout”).
Curiosamente la tematica de las teorías de Janov fue evidente en el primer álbum de la banda, “The Hurting” (1983) grabado, después de lograr un contrato con Polygram en 1982. El álbum resultó ser una atractiva mezcla de Pop basado en música de sintetizadores que se convirtió en un enorme éxito en Inglaterra.
De esta forma entraron a lo grande en la escena musical del pop-rock, con un repertorio de temas de carácter introspectivo, con toques electrónicos. En este se incluyen temas como “Mad World”, “Pale Shelter” y “Change” que lograron colocarse a la cabeza de las listas de popularidad en las listas de Gran Bretaña.
Varios años después llegaría su segundo álbum, “Songs From The Big Chair” (1985), un trabajo que se inspiraría en la serie norteamericana “Cybill” y en él, se libraron de la etiqueta new wave; desarrollando un sonido más acústico, progresivo y sofisticado mediante la participación activa de los integrantes tocando instrumentos y fijándose menos en elementos electrónicos, lo que se convirtió en la marca distintiva de la banda y que les confirió el éxito a ambos lados del Atlántico.
Con “Songs From The The Big Chair” dieron el salto a la fama en la escena mundial. Se convirtió en un éxito rotundo en las radios de todo el mundo; gracias en parte a temas como “Everybody Wants To Rule The World”, “Shout” y “Head Over Heals”.
A partir de aquí y debido a su aplastante éxito, banda dedica largos períodos de tiempo a la promoción de su nuevo disco y a infinidad de conciertos alrededor del mundo.
Pasaron cuatro años hasta que aparece su nuevo y tercer trabajo titulado“The Seeds Of Love” (1989), que inmediatamente entró al numero uno en numerosos países gracias a temas como el homónimo “The Seeds of Love” una explosión de Pop melódico sofisticado, con un sonido inconfundiblemente “beatle”.
El disco fue triple platino en Inglaterra y quíntuple platino en Estados Unidos durante 1985. Lamentablemente, el éxito de “The Seeds Of Love” no marcó el inicio de una nueva etapa de crecimiento, sino el principio del fin.
Poco después de la grabación de este ultimo trabajo la banda empieza a tener roces a nivel personal y profesional. Finalmente la banda tuvo una separación un tanto cáustica. apenas habían estado en el candelero de la música Pop rock una década; indudablemente, habían cambiado y ya no tenían tantas cosas en común como cuando se conocieron a los años atrás.
La ruptura se atribuyó a los intentos frustrados de Orzabal por convertirse en productor y el desagrado de Smith por el ambiente del mundo Pop de la época.
La presión, el cansancio y las fricciones provocadas por los largos meses de trabajo pasaron su factura y después de una presentación en Knebworth, Inglaterra en Junio de 1990, se separaron oficialmente.
Sin embargo Orzabal continuó con el proyecto Tears for Fears unilateral mente, aunque con una orientación más sofisticada y pretenciosa y dirigida a una audiencia más selecta. Publicaría varios álbumes en los años siguientes junto a Alan Griffiths; trabajos como “Elemental” (1993), “Raoul And The Kings Of Spain” (1995), y “Saturnine, Martial and Lunatic” (1996) además de hacer giras por medio mundo para promocionarlos.
No obstante las cosas no iban viento en popa porque el devenir  de estos álbumes siempre fue lastrado por la época dorada anterior, además que la ausencia de Smith era una losa demasiada pesada para el grupo.
Orzabal optó entonces por un “semi retiro”. Regresó con su familia en Bath para pasar más tiempo con sus hijos y se dedicó a trabajar en casa, experimentando con música basada en tecnología.
En 1999 co-produjo un álbum para la solista Islandesa Emiliana Torrini, y fue hasta dos años después, que finalmente decidió lanzar su primer álbum como solista; “Tomcats Screaming Outside”, que para su mala suerte se estrenó Estados Unidos el fatídico 11 de septiembre del 2001.
Mientras tanto, Curt Smith seguía con su nueva vida al otro lado del Atlántico. Publicaría un álbum como solista para cumplir con su contrato con Mercury que no fue completamente satisfactorio para él ni para la discográfica. Fue presentador de varios programas en MTV y más tarde encontró un músico con quien hizo química; el guitarrista y autor Charlton Pettus, y con él inició la banda Mayfield.
Pettus y Smith dieron conciertos con su nueva banda Mayfield en prestigiosos clubes de Nueva York como "Brownie's", "the Mercury Lounge", y "CBGB", fue en este momento que se reencontró con su amor por la música y se dedicó a ella en otro contexto, porque le gustaba lo que hacía y no necesariamente por estar en el negocio.
Sin embargo, a raíz del vertiginoso despliegue de fusiones y adquisiciones entre compañías discográficas a finales de los 90, el catálogo musical de Tears For Fears apareció en uno de los escritorios de Universal Records. Los esfuerzos musicales individuales de Orzabal y Smith no tenían tanto atractivo como el éxito que habían alcanzado como dúo; evidentemente, no solo por nostalgia, sino por intereses comerciales.
Finalmente pasó lo inevitable, Curt y Roland tuvieron una reunión que resultó ser muy fructífera y después de varias muchas reuniones, Tears For Fears estuvo al completo casi diez años después.
Unidos nuevamente, produjeron el álbum “Everybody Loves A Happy Ending” que reflejaba el innegable feeling que un reencuentro refuerza tan sólidamente.
“Everybody Loves A Happy Ending” está cargado de melodías memorables; el más reciente trabajo de Roland y Curt es un muy fiel reflejo de la música de los Beatles. Según los integrantes de Tears For Fears, su mayor influencia en el desarrollo de este álbum, fue Paul McCartney, al igual que John Lennon lo fue en su álbum de 1989 “The Seeds Of Love”.
Fresco, colorido y espléndidamente contemporáneo, “Everybody Loves A Happy Ending” lleva el legado de Tears For Fears hacia el siglo 21 y continúa con la labor de una de las colaboraciones musicales más productivas de la música Pop Rock
Desde esa época la banda no ha parado de girar alrededor del mundo con múltiples conciertos, grabando nuevo material y reeditando los memorables álbumes de los ochenta aprovechando los 20 años de aniversario de esos trabajos.

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