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martes, 6 de marzo de 2012

Van Halen- A different kind of truth

En medio de toda la polémica suscitada en torno a los conflictos entre Sammy Hagar, Michael Anthony y su ex-banda Van Halen, con continuos cruces de declaraciones (algunas de ellas con bastante mala leche) se publica por fin el tan ansiado nuevo álbum de los Van Halen originales con David Lee Roth.
Y claro en con todo este tinglado montado, el álbum casi ha pasado en un primer momento a un segundo plano o por lo menos en una de las noticias mas que llegan del seno de mundo Van Halen, y aunque no es que este sea el canto del cisne del grupo, es cierto que es bastante mas de lo que un servidor esperaba de ellos a estas alturas y más teniendo en cuenta que muchos esperábamos una nueva oportunidad para ver si esta reunión iba ir en serio o iba a ser otro fiasco. De hecho, el que el hijo de Eddie, Wolfgang, se hiciese cargo del bajo en sustitución de Michael Anthony no presagiaba nada bueno en un principio. 
Pero una cosa si teníamos claro todos y es que ya habíamos asumido que aprovecharían material desechado para sus primeros álbumes (por eso también lo de no esperaria demasiados alardes compositivos, ya que al tratarse de descartes, se te queda la mosca detrás de la oreja) pero y e aquí que nos encontramos con un álbum que combina las cualidades de su mejor época con la experiencia que les han dado los 40 años de carretera.
Y es que aquí no nos vamos a encontrar los medio tiempos ni las baladas típicas de la era de Hagar, todo contrario, el enérgico y poderoso rock es el denominador común de todo el disco y en el encontramos desde los clásicos temas al más puro estilo Van Halen de su primer álbum, como She´s The Woman, Bullethead o China Town hasta refrescantes canciones como Me and your blues, Beats workin’o Tattoo.
En cuanto a la banda decir que David Lee Roth  esta en un estado vocal excelente, recordando sus mejores momentos con la chulería y el buen sentido de humor de antaño, Eddie sigue inconmensurable como no podía ser de otra manera, con ese virtuosismo y ese talento que Dios le ha dado para las seis cuerdas, y la sección rítmica funciona a la perfección con un Alex Van Halen pletórico de fuerza y destreza y un Wolfgang Van Halen que ha encajado en el grupo como un guante y su bajo suena como un poderoso complemento a la guitarra de su padre y conformando una base rítmica aplastante y con un sonido espectacular.
En definitiva un gran disco para muchos y un muy buen disco para otros tanto y a buen seguro que nadie quedara desilusionado con este resurgir de una de las más grandes formaciones de la historia del Hard Rock.