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sábado, 15 de diciembre de 2018

Rory Gallagher-Photo Finish (1978)

Photo Finish sería el tercer trabajo de Rory Gallagher bajo el sello Chrysalis, en este nuevo album el guitarrista retorna al formato de power trío con Gerry McAvoy al bajo y Ted McKenna a la bateria.
Grabado en los estudios Dierks de Colonia, aquí el irlandés nos ofrece algunos de sus temas mas rockeros de su carrera, siguiendo el impulso logrado tras su colaboración con el bajista Roger Glover de Deep Purple años atrás en el album Calling Card.
Temas como Shadow Play, Shin Kicker, The Last of the Independents, Fuel to the Fire, Brute Force and Ignorance o Cruise on out pasarian a formar parte de sus clásicos y aclamadas canciones en sus conciertos.



martes, 21 de agosto de 2018

Vangelis-Dream in an Open Place (1995)

Los aficionados a la música de Vangelis suelen decir que Voices que es un trabajo "menor" dentro de su discográfica, y esto es debido, se me ocurre, a dos razones más o menos evidentes: la presencia de una pieza inicial tan poderosa que llega al paroxismo, que fue elegida -quizá con mal criterio- como primer single; y unas diferencias tan enormes en cuanto al tono y planteamiento de las distintas partes del disco que el conjunto, pese a contener momentos apabullante s, no fluye del todo bien como un todo unitario. Tampoco queda muy claro y del todo bien explorado el concepto aquel de la voz humana (o por lo menos para mi). En cualquier caso, sí que podemos calificar Voices como un disco a reivindicar y tan aconsejable como recomendable.

Hay un punto más a analizar en el que siempre insisto mucho cuando hablo de Vangelis, en especial del Vangelis más reciente. Hablamos de un músico que no tiene una especial motivación para publicar su obra pero que, sin embargo, compone y graba música constantemente. Teniendo esto en cuenta, y una vez que decide publicar un disco ¿qué enfoque escoge? ¿publica lo mejor de lo que ha grabado recientemente o compone una serie de piezas expresamente para el trabajo? Y si la respuesta es la segunda opción ¿qué criterio sigue? ¿busca el favor del público? ¿utiliza aquellos recursos que mejores réditos le han dado anteriormente?. En “Voices” tal vez hay algo de esto último.
Mi impresión acerca de “Voices” no fue demasiado buena en su momento (trabajaba en Moebius cuando fue publicado y la estuve escuchando semanas y hoy, dos décadas después, sigue siendo parecida....o no, también aquí cuenta mi estado de ánimo, a mas sensibilidad emocional mi criterio cambia al respecto.

“Dream in an Open Place”, es el último corte del album Es una tranquila melodía de corte ambiental que en algún momento quiere parecerse a los pasajes cósmicos de “Heaven and Hell” que acompañaron las imágenes de la serie “Cosmos” de Carl Sagan pero cualquier comparación con aquella obra maestra hace un flaco favor a esta maravillosa pieza.

(dedicado a Arabia)

martes, 22 de mayo de 2018

Genesis-Seconds Out (1977)

La marcha de Peter Gabriel de Genesis había significado un revés, al mismo tiempo que un enorme desafío para una banda que se quedaba sin su líder indiscutible
El resultado a corto plazo se saldará con la publicación de dos albumes memorables, A trick of the tail y Wind & Wuthering, en los cuales Phil Collins tomaba el rol de nuevo frontman de la banda y la consecuente  incorporación para los shows de un bateria que permitiera al propio Collins ocuparse de la voz principal. 
El primer elegido para tal cometido fue en principio Bill Bruford, ex-integrante de las legendarias banda Yes y King Crimson, sin embargo su trayectoria resultó efímera, siendo sustituido por el ex-Frank Zappa, Chester Thompson, bateria que permanecerá hasta el final de la banda hasta bien entrado el siglo 21.
A principios de 1977 el grupo decide publicar un doble en directo al que llamaría Seconds Out, en referencia a la célebre frase utilizada en boxeo para indicar que la pela va a comenzar y el boxeador quedará solo en el ring sin ningún soporte extra.
El disco en formato de doble LP fue grabado casi íntegramente en los shows realizados en París entre el 11 y el 14 junio de 1977. Para entonces las presentaciones del grupo habían crecido multitudinariamente apoyadas en grandes performances individuales y unos conciertos con una espectacular puesta en escena inédita que acentuaba el siempre latente dramatismo de su música. El logro magnífico de este documento sonoro es que muchas de las grabaciones sonaban superiores a sus originales de estudio. 
Basta escuchar Robbery, assault and battery, por ejemplo o el trascendental instrumental Los Endos, que se transformaría en un clásico perenne de sus presentaciones en vivo. Las gemas del disco, ejecutadas magistralmente, eran dos clásicos temas del album Selling England by the pound:  con las insuperables Firth of fith (con Tony Banks y Steve Hackett en estado de gracia) y Cinema show, única grabación del disco en donde aparece Bill Bruford en la batería. Quizás de las las mejores grabaciones de rock progresivo jamás escuchadas.
A medida que transcurre la lista de canciones que conforman este soberbio doble album nos vamos encontrando con verdaderas joyas como la potente y lacrimosa Squonk, la emblemática y eterna The Carpet Crawl, la también emblemática The lamb lies down on Broadway, empalmada con la sección final de una joya del rock teatral que Genesis encarnaba magistralmente, como es la dramática The musical box
Y así el grupo se anima a reservar una de las cuatro caras de los discos para incluir completa la fantástica mini ópera Supper´s ready, con mas de 20 minutos de duración, en donde se condensan todas las virtudes interpretativas y de composición de una grupo clave de la música progresiva inglesa y que con los años, se transformaría en un icono sagrado del rock sinfónico. 
Seconds Out  es y será un clásico eterno de la música popular del siglo XX y una de las más grandes grabaciones en vivo de todos los tiempos.


miércoles, 25 de enero de 2017

Grandes Bandas años 80: Tears for Fears

Casi a mediados de los setenta se empezaría a gestar lo que mas tarde se convirtiera en una de las mas formidables bandas surgidas en Gran Bretaña durante la década de los 80.
Tears For Fears se formó con Roland Orzabal y Curt Smith, quienes se conocieron en Bath Inglaterra, cuando ambos tenían apenas 13 años de edad, durante los siguientes años su amistad creció y al igual que su desarrollo musical, mientras participaban juntos en varias bandas juveniles.
Mas tarde Roland y Curt se unieron a la banda “Neon” y posteriormente formaron parte de la banda “Graduate” en 1979. Un amigo en común, David Lord los puso en contacto con los sintetizadores y les presentó al teclista Ian Stanley. A los 19 años Orzabal y Smith se unieron a Stanley y al batería Manny Elias para conformar así  una banda a la que denominaron “Tears For Fears”, nombre que extrajeron del tratamiento psicoterapéutico de Arthur Janov llamado “primal therapy” en el que el paciente es motivado a gritar, llorar y golpear objetos con el fin de expresar sentimientos reprimidos y miedos fijados desde la infancia e incluso desde etapas prenatales (de aquí los títulos de algunas de sus posteriores canciones como “Shout”).
Curiosamente la tematica de las teorías de Janov fue evidente en el primer álbum de la banda, “The Hurting” (1983) grabado, después de lograr un contrato con Polygram en 1982. El álbum resultó ser una atractiva mezcla de Pop basado en música de sintetizadores que se convirtió en un enorme éxito en Inglaterra.
De esta forma entraron a lo grande en la escena musical del pop-rock, con un repertorio de temas de carácter introspectivo, con toques electrónicos. En este se incluyen temas como “Mad World”, “Pale Shelter” y “Change” que lograron colocarse a la cabeza de las listas de popularidad en las listas de Gran Bretaña.
Varios años después llegaría su segundo álbum, “Songs From The Big Chair” (1985), un trabajo que se inspiraría en la serie norteamericana “Cybill” y en él, se libraron de la etiqueta new wave; desarrollando un sonido más acústico, progresivo y sofisticado mediante la participación activa de los integrantes tocando instrumentos y fijándose menos en elementos electrónicos, lo que se convirtió en la marca distintiva de la banda y que les confirió el éxito a ambos lados del Atlántico.
Con “Songs From The The Big Chair” dieron el salto a la fama en la escena mundial. Se convirtió en un éxito rotundo en las radios de todo el mundo; gracias en parte a temas como “Everybody Wants To Rule The World”, “Shout” y “Head Over Heals”.
A partir de aquí y debido a su aplastante éxito, banda dedica largos períodos de tiempo a la promoción de su nuevo disco y a infinidad de conciertos alrededor del mundo.
Pasaron cuatro años hasta que aparece su nuevo y tercer trabajo titulado“The Seeds Of Love” (1989), que inmediatamente entró al numero uno en numerosos países gracias a temas como el homónimo “The Seeds of Love” una explosión de Pop melódico sofisticado, con un sonido inconfundiblemente “beatle”.
El disco fue triple platino en Inglaterra y quíntuple platino en Estados Unidos durante 1985. Lamentablemente, el éxito de “The Seeds Of Love” no marcó el inicio de una nueva etapa de crecimiento, sino el principio del fin.
Poco después de la grabación de este ultimo trabajo la banda empieza a tener roces a nivel personal y profesional. Finalmente la banda tuvo una separación un tanto cáustica. apenas habían estado en el candelero de la música Pop rock una década; indudablemente, habían cambiado y ya no tenían tantas cosas en común como cuando se conocieron a los años atrás.
La ruptura se atribuyó a los intentos frustrados de Orzabal por convertirse en productor y el desagrado de Smith por el ambiente del mundo Pop de la época.
La presión, el cansancio y las fricciones provocadas por los largos meses de trabajo pasaron su factura y después de una presentación en Knebworth, Inglaterra en Junio de 1990, se separaron oficialmente.
Sin embargo Orzabal continuó con el proyecto Tears for Fears unilateral mente, aunque con una orientación más sofisticada y pretenciosa y dirigida a una audiencia más selecta. Publicaría varios álbumes en los años siguientes junto a Alan Griffiths; trabajos como “Elemental” (1993), “Raoul And The Kings Of Spain” (1995), y “Saturnine, Martial and Lunatic” (1996) además de hacer giras por medio mundo para promocionarlos.
No obstante las cosas no iban viento en popa porque el devenir  de estos álbumes siempre fue lastrado por la época dorada anterior, además que la ausencia de Smith era una losa demasiada pesada para el grupo.
Orzabal optó entonces por un “semi retiro”. Regresó con su familia en Bath para pasar más tiempo con sus hijos y se dedicó a trabajar en casa, experimentando con música basada en tecnología.
En 1999 co-produjo un álbum para la solista Islandesa Emiliana Torrini, y fue hasta dos años después, que finalmente decidió lanzar su primer álbum como solista; “Tomcats Screaming Outside”, que para su mala suerte se estrenó Estados Unidos el fatídico 11 de septiembre del 2001.
Mientras tanto, Curt Smith seguía con su nueva vida al otro lado del Atlántico. Publicaría un álbum como solista para cumplir con su contrato con Mercury que no fue completamente satisfactorio para él ni para la discográfica. Fue presentador de varios programas en MTV y más tarde encontró un músico con quien hizo química; el guitarrista y autor Charlton Pettus, y con él inició la banda Mayfield.
Pettus y Smith dieron conciertos con su nueva banda Mayfield en prestigiosos clubes de Nueva York como "Brownie's", "the Mercury Lounge", y "CBGB", fue en este momento que se reencontró con su amor por la música y se dedicó a ella en otro contexto, porque le gustaba lo que hacía y no necesariamente por estar en el negocio.
Sin embargo, a raíz del vertiginoso despliegue de fusiones y adquisiciones entre compañías discográficas a finales de los 90, el catálogo musical de Tears For Fears apareció en uno de los escritorios de Universal Records. Los esfuerzos musicales individuales de Orzabal y Smith no tenían tanto atractivo como el éxito que habían alcanzado como dúo; evidentemente, no solo por nostalgia, sino por intereses comerciales.
Finalmente pasó lo inevitable, Curt y Roland tuvieron una reunión que resultó ser muy fructífera y después de varias muchas reuniones, Tears For Fears estuvo al completo casi diez años después.
Unidos nuevamente, produjeron el álbum “Everybody Loves A Happy Ending” que reflejaba el innegable feeling que un reencuentro refuerza tan sólidamente.
“Everybody Loves A Happy Ending” está cargado de melodías memorables; el más reciente trabajo de Roland y Curt es un muy fiel reflejo de la música de los Beatles. Según los integrantes de Tears For Fears, su mayor influencia en el desarrollo de este álbum, fue Paul McCartney, al igual que John Lennon lo fue en su álbum de 1989 “The Seeds Of Love”.
Fresco, colorido y espléndidamente contemporáneo, “Everybody Loves A Happy Ending” lleva el legado de Tears For Fears hacia el siglo 21 y continúa con la labor de una de las colaboraciones musicales más productivas de la música Pop Rock
Desde esa época la banda no ha parado de girar alrededor del mundo con múltiples conciertos, grabando nuevo material y reeditando los memorables álbumes de los ochenta aprovechando los 20 años de aniversario de esos trabajos.

miércoles, 10 de febrero de 2016

El final de una era (Diego A. Manrique)

Hoy me voy a hacer eco aquí de una estupenda reflexión a modo de editorial del gran periodista musical Diego A. Manrique, para el periódico digital El Pais, el pasado 1 de febrero: 

"Un mes después, todavía intentamos buscar sentido a lo ocurrido tras la muerte de David Bowie. Entender la conmoción general, la intensidad de la respuesta, la universalidad del impacto que causó la noticia.
Podríamos recurrir a la confluencia de vectores. Para más de una generación, Bowie encarnó la liberación sexual. Tuvo su respetable carrera cinematográfica; la gran pantalla literalmente amplificó su belleza y su misterio. Fue una celebrity, casado incluso con una modelo, como mandan los tópicos. Sobre todo, ejerció de estrella del pop (y más aún, del rock).
Las estrellas cumplen funciones simbólicas, incluso en su desaparición. Bowie esquivó esa trampa moralista por lo repentino de su defunción, por el sigilo de sus últimos años; en todo caso, ofreció un modelo de bien morir. Nos hemos habituado a convivir con el deterioro de figuras queridas. Nadie podía sorprenderse con el fallecimiento de B. B. King, con 89 años, tras arrastrar su deterioro por los escenarios del mundo entero. Lo de Michael Jackson, 50 años, pudo ser sorpresivo pero llevaba dos décadas exhibiendo una decadencia espiritual y financiera; su partida nos evitó mayores decepciones. Felizmente, Elvis Presley se marchó en 1977, sin conocer la era en que los semidioses viven bajo el microscopio y son juzgados cada minuto.
El óbito de Bowie, con 69 años, avisa del próximo eclipse de los protagonistas de la Década Prodigiosa. Más pronto que tarde, se irán Dylan y Joan Baez, McCartney y Ringo, Jagger y Richards, Jimmy Page y Robert Plant, Pete Townshend y Roger Daltrey, Eric Clapton y Jeff Beck.
No quisiera adelantarme, claro. Todavía coexistimos con prodigios de longevidad: se mantienen algunos de sus padres putativos (Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Fats Domino, Little Richard). Aunque estos pioneros no derivan su carisma de la identificación con las virtudes y los excesos de la juventud insurgente; ellos no pretendían hacer la Revolución.
Los cabecillas de la Generación Rock sí articularon, aunque fuera fugazmente, la urgencia de una revolución metafórica, una transformación social, una renovación de los estilos de vida. Y se lograron bastantes de sus objetivos, gracias al arrojo de muchos de sus seguidores, embriagados por las certezas de la edad.
Desde hace tiempo, los medios juegan a entronizar como las actuales Estrellas del Rock a practicantes de otros oficios. Por lo que ahora recuerdo, así han sido considerados los diseñadores, los humoristas, los emprendedores digitales, los futbolistas, los DJs y, en tiempos recientes, hasta algunos políticos.
Pero hemos necesitado el deceso de Bowie para comprender que se están extinguiendo las auténticas estrellas del rock. Atención: eso nada tiene que ver con la calidad de la música del presente. Tampoco se refiere a esas parodias de rock stars, pura pose, que ahora llenan festivales.
No. Están sucumbiendo las estrellas que tuvieron resonancia global, que retrataron un tiempo turbulento con sus canciones, que estuvieron al frente de un ejército invisible. Y los antiguos reclutas, los miembros de esa tropa, saben que las campanas de hoy también suenan por ellos".

Fuente: http://elpais.com/

lunes, 21 de diciembre de 2015

Creedence Clearwater Revival-Cosmos Factory

En 1970 The Beatles ya habían desaparecido prácticamente, por lo que la Creedence Clearwater Revival se encaramaba hacia el primer puesto como la banda mas grande del planeta de ese momento.
Y justo ese año la banda liderada por John Fogerty publicaba su obra maestra, Cosmos Factory que seria el quinto álbum de la banda.
Un trabajo de una gloriosa destilación de su inconfundible estilo, que fusionaba rock sureño, swamp boogie y rock puro, sin embargo se denotaba cierto distanciamiento con las anteriores obras del cuarteto, con cierto aire innovador, pero sin dejar atrás sus raíces, el álbum contenía de todo, desde versiones, hasta country, pasando por rock and roll, rockabilly, folk, etc, hasta el punto que curiosamente alcanzaría la undécima posición en las listas de álbumes de Soul.
Esquivando el rock psicodelico de muchos de sus coetáneos de San Francisco, la banda continuaba con su racha de exitos incontestables y en este se incluían tres de los grandes hits de la historia del grupo, "Lookin' Out My Back Door", "Travellin' Band" y "Up Around The Bend".
Sin embargo el álbum al completo era una completa selección de soberbios hits, como la bluesy Before You Accuse Me, la experimental Ramble Tamble, la enigmática y cadenciosa Run Through The Jungle o la eterna I Heard It Through The Gravepine.
Cosmos Factory fue un álbum sin altibajos, que llevó a Creedence a su punto más alto como banda, con una gigantesca gira mundial, un montón de canciones encabezando las listas de medio mundo y millones de hippies identificándose con estos tipos de aspecto rural convertidos en portavoces antibélicos de su generación...
Después todo esto les cobraría factura. La presión haría que la banda comenzara con problemas internos y ya nunca mas lograrían colocar una joya como esta, y después de esta cima, solo vendría la caída libre.