jueves, 17 de marzo de 2016

Ayreon-Universal Migrator Part. I (2000)

Encontrar en un solo album sonidos e influencias de Pink Floyd, Jethro Tull, Yes o Mike Oldfield, resulta muy complicado por no decir imposible, sin embargo Ayreon lo consiguió y sublimemente en un disco de rock progresivo impresionante e incuestionable ...
Arjen Anthony Lucassen, artífice de esta obra perfecta de Rock Progresivo de regusto añejo pero hecho con los recursos mas modernos, uno de esos músicos que solo se pueden calificar como genios, quizás a la altura de Trent Reznor, Steven Wilson, Ian Anderson o Mike Oldfield. Uno de esos músicos multiinstrumentistas, capaz y valiendose de su genio, construir obras de esta envergadura, verdaderas maravillas de la música.
Lucassen es un guitarrista holandés que triunfó en la escena del metal europeo gracias a su trabajo en bandas como Vengeance o Stream of Passion, de cierta popularidad entre los fanaticos del heavy metal.
Ayreon es basicamente un proyecto en solitario, sin banda fija que diseñó para dar rienda suelta a sus influencias progresivas, anclado en la música de los 70, el reino indiscutible de dioses como Pink Floyd, o Mike Oldfield, de toques folk de los Jethro Tull y la complejidad casi jazzística de Yes, además de la enrevesada instrumentación casi imposible del Rush.
Lucassen supo tejer óperas de la grandiosidad de "Into the Electric Castle", mostrando virtuosismo y versatilidad, con leyendas de la música de todas las épocas para dar vida a los roles de sus obras.
Lo que aquí nos ocupa se llama "Universal Migrator", un extenso trabajo dividido en dos partes, diseñado para ser publicado por separado, siguiendo una trama que nos ubica en un futuro lejano, dejando a un protagonista solitario, como único superviviente de la raza humana, confinado en una colonia en Marte de la cual la Tierra no puede ser destruida. Debido a que el argumento de los discos tiene una continuidad entre sí, la discográfica decidió poner a la venta las dos partes en una sola caja, para no privar al oyente de tan magna aventura sonora. Dada la extensión de ambas partes, musicalmente hablando no tienen nada que ver, las dos partes son totalmente diferentes.
La primera parte se llama "The Dream Sequencer", y está ambientada  en un futuro lejano, en el que la raza humana se ha autodestruido, debido a la contaminación, las guerras y la feroz lucha por el poder de las grandes potencias del mundo. En cuanto a la música, el disco, en esta, su primera parte, se convierte en un compendio de todos los fundamentos que tuvo el Rock Progresivo durante su historia. A medida que avanza su reproducción escucharemos pasajes que nos trasladarán a la música de Pink Floyd de forma magistral, con esos sintetizadores evocando infinitos espacios espaciales, secundados por guitarras salpicadas de notas larguísimas profundizando tanto en el espacio por el que nos encontramos. siendo guiados, con riffs de guitarra de exquisitas melodías, solo acariciando las cuerdas, apoyados en la sublime electrónica que nos mostraría el genio Oldfield durante los 90. Guitarras acústicas que sustentan la majestuosidad de los lugares sintéticos que nos hacen retroceder en el tiempo, evocando antiguas batallas en el mar. Hermosos lugares de clara influencia folclórica, de nuevo guiñando un ojo a la influencia de Mike Oldfield, para revivir el mundo medieval de la antigua Irlanda. Órganos Hammond como el maestro Rick Wakeman nos mostró en las largas suites de Yes, con una sensibilidad increíble, capaz de erizar la piel al mas insensible de los mortales.