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martes, 31 de julio de 2012

Electronic Rock

El principal evento que revolucionaría la música rock hasta sus fibras más profundas de su naturaleza fue la llegada de los instrumentos electrónicos. En 1966 el inventor estadounidense Robert Moog, empezó a comercializar su sintetizador, una nueva clase de instrumento, el primero que tocaría más que una "voz" y aún imitaría las sonidos de todos los otros instrumentos. La vanguardia estaba lista para apropiarse de la idea. Morton Subotnick, por ejemplo, publicó una improvisación libre en un sintetizador, “Silver Apples of the Moon” (1967), que era simplemente el equivalente en la música clásica del acid-rock.
Hasta entonces, la música electrónica había sido un lujo que muy pocos músicos populares podrían acceder. La mayoría de los sintetizadores eran propiedad de centros de música clásica o de grandes estudios de grabación.
A pesar de las dificultades prácticas, unos cuantos compositores visionarios introdujeron arreglos electrónicos en la música popular, siguiendo el éxito de “Good Vibrations” de los Beach Boys (1966). Jean Jacques Perrey y Gershon Kingsley virtualmente inventaron el pop electrónico con la ingenua "sonosíntesis electrónica" de “The In Sound From Way Out” (1966).
El compositor canadiense Mort Garson grabó “Zodiac Cosmic Sounds” (1967), una suite acompañado por Paul Beaver en los teclados electrónicos, “The Wozard of Iz” (1969), una parodia electrónica del clásico infantil (con Bernie Krause en los "sonidos ambientales"), “Lucifer” (United Artists, 1971), una exotérica ópera & misa con sus observaciones de mezcolanza de sonidos electrónicos, y “Music for Sensuous Lovers” (1971), en la cual sobresale el sintetizador Moog y algunos gemidos humanos.
Ron Geesin, un británico investigador de sonidos eclécticos quien había experimentado con el collage en “A Raise Of Eyebrows” (1967), mezcló la psicodélia y el dadaísmo en “The Body” (1970) y particularmente en “Electrosound” (1972), el cual expandió la música cósmica y precedió a la música industrial.
El hombre que tiene el crédito de haber convertido "música electrónica" en música comercial es Walter Carlos, su “Switched On Bach” (1968) fue el primer álbum electrónico en alcanzar las listas de éxitos, aunque el mejor fue “Sonic Seasonings” (1972), que precedió a la música ambiental unos cuantos años antes.
En 1968 muchas bandas de rock también experimentaron con el nuevo medio para realzar su caos creativo, con ejemplos muy notables como las bandas psicodélicas United States Of America en New York y Fifty Foot Hose en San Francisco.
Sin embargo Lothar & The Hand People fueron quizás la primer banda de rock en usar instrumentos electrónicos para más que simple relleno de fondo en sus álbumes “Presenting” (1968) y “Space Hymn” (1969).
La banda legendaria de culto Silver Apples fueron un dúo experimental de teclados y vocales electrónicos que precedieron a la new wave y al synth-pop en casi una década. La música en “Silver Apples” (1968) y “Contact” (1969) mezclaba psicodélia y el rock'n'roll mientras empacaban la neurosis urbana y la angustia existencial.
En Boston, el integrante de Beacon Street Union, Peter Ivers, aplicó "modulaciones" electrónicas a los arreglos ya de por sí salvajemente excéntricos de su album concepto-religioso “Knight Of The Blue Communion” (1969), un desfile surrealista de números de jazz, psicodélia, pop, música clásica y vodevil con una cantante de ópera por delante.
El primer músico en improvisar en vivo con un sintetizador fue probablemente Annette Peacock, ejecutando con el grupo de jazz de Paul Bley.
Dos veteranos de los instrumentos electrónicos formaron otro dúo influyente, simplemente llamado Beaver & Krause (3), cuyo “Ragnarok Electronic Funk” (1969) fue otro punto importante para la adopción de los instrumentos electrónicos. En “In A Wild Sanctuary” (1970) ellos intentaron una fusión de raga, música clásica, folk y psicodélia, y en “Gandharva” (1971), grabado en la catedral de San Francisco con la ayuda de Gerry Mulligan y Bud Schank, se expandieron todavía más hacia el jazz.
En 1970 Robert Moog lanzó el Minimoog, el primer sintetizador portátil. Ese evento hizo la música electrónica disponible a un grupo más amplio de músicos. Aunque era todavía muy caro, este juguete podría moverse de un escenario a otro, y por lo tanto integrarse en el ensamble del rock, de los primeros en ultilizarlos estaban la ya grandes bandas de rock progresivo como Yes, Emerson, Lake and Palmer, Genesis...etc.
David Borden formó en 1969 un trío electrónico que grabaría “Mother Mallard's Portable Masterpiece Company” (1973), armado con el sintetizador mini-Moog e inspirado por el minimalismo de Terry Riley y la improvisación del jazz.
En Suecia, Bo Hansson lanzó “Sagan Om Ringen” (1970), una colección de doce viñetas impresionistas que mezclaban el folk, música clásica, jazz y pop y que precedería al synth-pop y a la música new-age.
En Gran Bretaña, los pioneros de la música electrónica White Noise, el proyecto original del estadounidense David Vorhaus, preparó las canciones de cuna y etéreas y espaciales de “An Electric Storm” (1969).
También en 1969 aparece una banda llamada Rare Bird, que graban un album especialmente curioso y fundamental en la historia del rock progresivo con tintes electrónicos y psicodélicos, ya que en ella no aparece guitarrista alguno, su música se apoya en los sonidos del órgano, piano eléctrico, bajo y bateria, y de esa manera en este su primer album “Rare Bird” (1969), llaman mucho la atención de los aficionados y critica del momento, su mezcla de rock épico y atmosférico muy influenciados sin duda por el rock progresivo será la antesala de los que luego grupos como Camel o mas particularmente Emerson, Lake and Palmer llevaran a la cúspide, posteriormente el grupo redefinio su sonido a estilos mas diversos, “As Your Mind Flies By” (1970) donde incluyeron muchos mas amplios sonidos electrónicos de teclados adicionales a los ya conocidos de órgano y piano eléctrico, aunque el resultado también les salió de manera antológica.
Finalmente, los Tonto's Expanding Head Band grabaron “Zero Time” (1971), la primera colección de melodías pop originales enteramente tocadas en sintetizadores.
Por aquel tiempo, las bandas alemanas habían comenzado a cambiar el centro de gravedad hacia los teclados electrónicos y pronto procederían a reinventar la música rock.

domingo, 20 de mayo de 2012

Canterbury Sound

La escuela británica del rock progresivo de Canterbury fue uno de los movimientos más significativos en la historia de la música rock, la cual nació a principios de los 60 cuando Hugh Hopper, Robert Wyatt, Kevin Ayers, Richard Sinclair y otros músicos formaron los Wilde Flowers. Wyatt, Ayers, Hopper y sus nuevos amigos Daevid Allen y Mike Ratledge formaron posteriormente Soft Machine, mientras que Sinclair y los demás formarían Caravan.
Soft Machine, se convertiría en una de las bandas más grandes de rock de todos los tiempos, empezó con álbumes tales como “Volume Two” (1969), que estaba inspirado por el rock psicodélico con un toque de estética dadaísta (es decir sinsentido), pero después de haber perdido a Allen y a Ayers, se reinventaron hacia una interpretación particular del jazz-rock de Miles Davis en “Three” (1970), su obra maestra y uno de los álbumes esenciales del jazz rock de los 70. Teclados minimalistas a lo Terry Riley y metales de jazz realzan tres de las cuatro sesiones (particularmente, “Facelift” de Hopper). La restante, “The Moon In June”, es el primer logro monumental de Wyatt, mezclando una melodía delicada, una atmósfera melancólica y una profunda humanidad. “The Moon In June”, permanecerá en el canon esencial de la música mucho después de que la música rock haya desaparecido. Una alineación vastamente revisada, altamente influenciada por los ensambles de jazz de Ian Carr y Keith Tippett, que en octubre de 1969 agregó una sección de metales de cuatro piezas con un notable trabajo de Elton Dean, continuaron el experimento en un tono frío, cerebral, austero, por ejemplo con la suite de cuatro movimientos “Virtually” del álbum “Fourth” (1971), o con el futurista disco “Six” (1972).
Los otros co-fundadores de la escuela de Canterbury, fueron Caravan, que practicaban una clase de jazz-rock más simple, ligera, melosa y pegajosa que la de Soft Machine. Su especialidad eran las fantasías melódicas que básicamente mejoraban las canciones de cuna tipo folk con ritmos de jazz y contrapuntos instrumentales intrincados: con ejemplos como “Can't Be Long Now”, del álbum “If I Could Do It All Over Again” (1969), o “Nine Feet Underground” (su obra maestra), que abarca medio álbum de “In The Land Of Grey And Pink” (1971), e incluso con temas como “Nothing At All” y “The Love In Your Eye”, del “Waterloo Lily” (1972).
Nucleus de Ian Carr, fueron uno de los grupos más hábiles en la época y protagonistas de la escena británica de jazz-rock por muchos años. La soñadora y romántica “Song For The Bearded Lady”, del álbum “We'll Talk About It Later” (1970), es una buena muestra de ello, el sonido "orquestal" y electrónico de “Torso”, que abarca la mitad de “Solar Plexus” (1971), la síntesis elegante, barroca de su álbum más impecable, “Belladonna” (1972), que se basaba en arreglos de metales y teclados, así como en ritmos que eran resbalosos y sólidos a la vez.
Keith Tippett, quien había ensamblado un formidable grupo de talentos, entregó trabajos tales como “Dedicated To You But You Weren't Listening” (1971) y el colosal “Septober Energy” (1971), ejecutado por la orquesta de 50 miembros, o “Centipede”, que era más apropiadamente jazz.
Dave Stewart y Steve Hillage empezaron otra dinastía dentro de la escuela de Canterbury cuando ellos formaron Egg, otra banda sobre expuesta que tocaba música sinsentido, temas como “La Symphony No.2”, del álbum “Egg” (1970), la fantasmagórica clásica-jazz-rock “Long Piece No.3” de su “The Polite Force” (1971), y las últimas sesiones en “The Civil Surface” (1974), tales como “Germ Patrol” y “Enneagram”, empacaban suficientes ideas para que dos generaciones de músicos exploraran otros campos aún desconocidos.
Como hemos visto muchas de las obras maestras de Canterbury fueron grabadas a principios de los 70 por miembros originales de Soft Machine. Daevid Allen era uno de ellos y estaba solo vagamente relacionado a las principales direcciones estilísticas de la escuela: Allen era, antes que nada, un hippie/raro que mezclaba la estética paradójica de Frank Zappa y la cultura comunal de San Francisco. Fundo la banda Gong, con el guitarrista Steve Hillage, el saxofonista Didier Malherbe y el teclista Tim Blake, y preparó una versión "cósmica" del acid-rock. Sus obras maestras, las cuales incluyen por lo menos “Camembert Electrique” (1971), el grandioso “Flying Teapot” (1973) y “Angel's Egg” (1973), son collages demenciales de melodías infantiles, trompetas de circo, ritmos de jazz, teclados galácticos, lamentos sensuales/celestiales, mantras sardónicos, electrónica burlona e himnos de caricatura. Todo el conjunto exuda una sensación de cacofonía estática. Esta es una psicodelia que alucina pero no está cataléptica. “Flying Teapot” (1973), en particular, permanece como uno de los vuelos más salvajes de la imaginación de la música rock.
Kevin Ayers se convirtió en un cantautor lunático proyectando la persona de un dandi exótico y decadente. “Joy Of A Toy” (1969), es una colección de tonadillas encantadoras, definió su mezcla indiferente de música de salón, canciones de cuna folklóricas, world-music y también música infantil. La melancolía existencial que de por sí poseía, le llevo a su trabajo álbum más excéntrico, “Shooting At The Moon” (1970), con el compositor y teclista de vanguardia David Bedford, el joven guitarrista adolescente Mike Oldfield y el saxofonista de jazz Lol Coxhill. Aquí Ayers encontró un equilibrio poco probable de sinsentido armónico y estribillos pegajosos, mientras que empapaba sus cuentos de hadas de surrealismo y expresionismo. La suite de 18 minutos dividida en cuatro partes “The Confessions of Doctor Dream” (1974) fue su trabajo más ambicioso y una completa pesadilla.

Robert Wyatt  expandió en las intuiciones de su “The Moon In June”, en su primer álbum como solista, “The End Of An Ear” (1970). El inventó un nuevo tipo de lenguaje, con inclinación tanto a la tradición (pop, soul, folk, jazz) como a la vanguardia (minimalismo, electrónica), tanto personal como público. La misma sesión de temas privados y públicos, pero con un énfasis en su persona pública (y comunista), caracteriza los dos álbumes de Matching Mole, “Matching Mole” (1972) y “Little Red Record” (1972), los cuales son claros ejemplos de música cerebral, de protesta que es de hecho conmovedora, además de establecerse entre las más intensas grabaciones de cualquier cuarteto de jazz-rock. Su vida privada hizo erupción en “Rock Bottom” (1974), una de las obras maestras supremas de la música rock, una auténtica transfiguración de tanto el rock como el jazz. Sus piezas abarcan la frontera imposible entre un himno religioso y las canciones de cuna infantiles. A lo largo de esa línea imaginaria, Wyatt esculpió una zanja profunda de torrente emocional, donde la felicidad, la tristeza, la fe y la resignación encontraron una unidad metafísica. La sorprendente originalidad de esa obra maestra, y su bien elaborado flujo de conciencia, nunca fueron alcanzados por lanzamientos posteriores de Wyatt. El último trabajo significante de su carrera fue “Animals Film” (1982). Wyatt preparó una de las músicas más conmovedoras de todos los tiempos y por lo menos una de las obras maestras del siglo. El fue bendecido por ser tanto un batería dotado, heredero de las tradiciones del rock progresivo y del jazz-rock, y un vocalista innovador único, con su llanto falsete, vagamente derivado de la forma de cantar sin palabras del jazz, mezclaba el soul, budismo y psicodelia.
“1984” (1973) por Hugh Hopper y Elton Dean de “Elton Dean” (1971) también figuraron entre los trabajos más originales y eruditos del rock progresivo de la Gran Bretaña. Sobre todo, los alumnos de Soft Machine constituían un buen trozo del canon del rock progresivo en la Gran Bretaña.
La escuela de Canterbury continuaron produciendo bandas, talentos y obras maestras a través de mediados de los 70. Richard Sinclair y Dave Stewart unieron fuerzas y formaron Hatfield & The North, cuyo primer álbum, “Hatfield And The North” (1974), fue un apéndice competente a Caravan. Entonces Dave Stewart y Alan Gowen formaron una banda más orientadas a los teclados, los National Health, que no tuvieron reparos en jugar con las disonancias, electrónica y el jazz-rock orquestal de Frank Zappa en los cuatro largos temas que componían su album “National Health” (1978) y en su obra maestra “Of Queues And Cures” (1978).
Cuando el niño prodigio Mike Oldfield grabó “Tubular Bells” (1973), una suite de larga duración en un álbum de música instrumental, toda tocada por sí mismo y pegando las partes de docenas de instrumentos, redefinió lo que el rock progresivo era. De hecho, "rock progresivo" se convirtió en un término obsoleto para referirse a una música que cruzaba todas las fronteras estilísticas. Las aventuras subsecuentes de Oldfield en la suite, comenzando por “Hergest Ridge” (1974), nunca repitieron el milagro de su primer trabajo, a pesar del hecho de que “Ommadawn” (1975) e “Incantations” (1978) estaban construidas en cimientos más y más ambiciosos aparte de que Oldfield eventualmente le restaría valor al formato en favor de la canción soft-rock & pop, particularmente con “Moonlight Shadow” en 1982.

Sin embargo, la segunda generación de Canterbury estaba mejor representada por Henry Cow, fundadores del movimiento político y musical "Rock In Opposition". Con virtuosos tales como el guitarrista Fred Frith, el bajista John Greaves, el percusionista Chris Cutler, el teclista Tim Hodgkinson, y, más adelante, el tocador de oboe Lindsay Cooper, aumentaron el cociente de la inteligencia del rock progresivo. “Leg End” (1973), inspirado por el jazz-rock de Soft Machine y las suites orquestales de Frank Zappa pero también por el free-jazz y por la vanguardia disonante (“Nine Funerals Of The Citizen King”), fue simplemente el aperitivo para “Unrest” (1974) para sus sesiones/suites cerebrales, enrolladas, arduas pero también extravagantes, maravillosas y surrealistas. Los Henry Cow habían fundado un equilibrio mágico entre la composición y la improvisación. En su siguiente paso dieron buena muestra de ello con “Desperate Straights” (1974), el primer fruto de la fusión con el grupo multinacional Slapp Happy, con el teclista británico Anthony Moore, el vocalista alemán Dagmar Krause y el guitarrista estadounidense Peter Blegvad, del cual “Acnalbasac Noom” (1973) había sido un experimento intrigante de cabaret expresionista y música rock. Su segundo, y mejor, álbum en conjunto, “In Praise Of Learning” (1975), fue su testamento artístico: la rústica fusión de los primeros años había mutado en una forma de arte austera y erudita. Ese día fue explorada más adelante por Frith, Cutler y Krause como los Art Bears en sus cantos abstractos de “Hopes And Fears” (1978) y “Winter Songs” (1979).
Otros trabajos notables por músicos del sonido Canterbury incluyen al álbum “L” (1976) de Steve Hillage, quien tendería un puente entre la cultura hippy y la cultura rave en “System 7” (1991), y “New Jerusalem” de Tim Blake (1978).

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Southern Rock

Al principio de los setenta en los Estados Unidos, muy pocas bandas abrazaron el sonido violento de las bandas de Detroit de finales de la década anterior. Básicamente, el hard-rock estadounidense era el contrapunto americano del hard-rock británico. Y el componente de blues era, generalmente más fuerte. Los líderes de ese movimiento eran: Mountain, el equivalente estadounidense de Cream, y en donde sobresalían dos excelentes músicos como Leslie West y Felix Pappalardi, su trabajo consistió en unir blues, hard-rock y rock psicodélico bien demostrado con el épico “Nantucket Sleighride” (1971) y con la colección barroca “Flowers Of Evil” (1971), por su parte James Gang, fue un poderoso trío liderado por Joe Walsh cuyo “Rides Again” (1970) traiciona la influencia del rock progresivo, Grand Funk Railroad, formación también en formato trío y con un líder salvaje y visceral, pero también genial como era Mark Farmer, fueron unos vulgares iletrados pero maestros del "groove", y expertos en altísimos decibelios y militantes del rock primitivo en discos como “E Pluribus Funk”, “Survival” (1971) o el genial “We´re an American Band” (1973).
Otra banda fundamental fueron Montrose, formada por Sammy Hagar y Ronnie Montrose, cuyo primer álbum es considerado un clásico del rock americano “Montrose” (1973). El que fuera líder de los Guess Who; Randy Bachman había abandonada dicha formación para formar Bachman-Turner Overdrive, y guiados por él e influenciados por The Who y por el boogie sureño convirtieron álbumes como “Not Fragile” (1974) y “Four Wheel Drive” (1975) en referencias obligadas del genero; y por ultimo Heart, un tardío grupo mixto de dos excelentes vocalistas féminas como Ann y Nancy Wilson, intentaron una fusión de folk-rock y hard-rock en “Dreamboat Annie” (1976) antes de reconvertirse al AOR con “Heart” (1985).
Muy pronto el sonido de la revolución que llegó fue “domado” muy rápidamente por las grandes masas, y el hard-rock se convirtió en un estilo con cientos de millones de seguidores por los cinco continentes.
Los estados sureños de los Estados Unidos desarrollaron su propia marca de vibraciones "pesadas", con raíces en las tradiciones del boogie y el honky-tonk de los salones, y capaces de mezclar el country, el blues y el soul con el rock 'n' roll. "El rock sureño", lanzado a lo largo de la nación estadounidense por ZZ Top y los Allman Brothers Band en 1970, se convirtió en casi un generó por sí mismo. Jacksonville (Florida), fue su epicentro y su escena comenzó con el éxito “Spooky” (1967) de la primer banda de James Cobb, Classic IV.
Había un enlace con la escuela psicodélica de los 60, particularmente visible en “Take Me To The Mountain” (1970) por Headband, “Perpetuum Mobile” de Mariani (1970), y “Dead Man” de Josefus (1970) germinales grupos que les faltaba pulir y desarrollar el estilo.
Allman Brothers Band eran de Jacksonville, con dos guitarristas principales (Duane Allman y Dickey Betts), fue el mayor impacto americano desde Grateful Dead, para quienes la ejecución improvisada en vivo era más relevante que el álbum de estudio con arreglos y bien compuesto. No es de sorprender, que se convirtieran en la única banda que pronto paso a competir con los Grateful Dead en términos de multitudes, ambas eran seguidas por millones de fans por toda la nación americana.
Su álbum debut, “The Allman Brothers Band” (1969), introdujo una forma de balada blues-rock, con mucho jam guitarrero, una versión sureña del rock de cosecha propia, pero fueron los álbumes en vivo, “Live At Fillmore East” (1971) y “Eat A Peach” (1972), los que transformaron esas baladas en excursiones sónicas épicas y asombrosamente interpretadas.
Agregando dos baterías al formato de guitarras gemelas de los Allman Brothers Band, y mezclando esta alineación extensa con un espíritu rural más genuino, nació la banda de un violinista de bluegrass de Nashivlle, la Charlie Daniels Band, que apareció para representar la clase media del medio oeste, empezando con “Fire On The Mountain” (1974).
Ritmos sólidos y guitarras que quemaban con su sonido fueron también las armas principales en el arsenal de la Atlanta Rhythm Section de James Cobb, que ya había encontrado el sonido que buscaba años atrás, un sonido sobre todo pulcro y producciones soberbias como en “Third Annual Pipe Dream” (1974) o “Rock´n´Roll Alternative” (1976).
Otra laureada banda como la The Marshall Tucker Band nacieron en South Carolina, ellos se emparentaban musicalmente con todos los anteriores, pero la presencia de la música country era mucho mas pronunciada que entre sus rivales, como es bien demostrado en “Searchin' For A Rainbow “(1975), mientras 38 Special, también eran de Jacksonville y a diferencia de los Allman Brothers su música tenia mucho boggie-rock alternándolo con ritmos mas cercanos al rock comercial enfocados a las radios FM; “Wild Eyed Southern Boys” (1981).
Una banda mucho menos conocida en Europa pero aclamada en USA eran Wet Willie originarios de Alabama, con álbumes muy atractivos como por ejemplo el “Dixie Rock” (1975); en cualquier caso hubo muchísimo otros, y en definitiva todos ellos básicamente mezclaban hard-rock, boogie, country, soul y gospel, aunque cada banda tenía su propia receta y usaban diferentes porcentajes de cada ingrediente.
El álbum más original de esa era vino del oscuro grupo Hampton Grease Band, “Music To Eat” (1971), elevado a la categoría de clásico, una mezcla poco probable pero efervescente de Frank Zappa (“Absolutely Free”), Captain Beefheart (“Trout Mask Replica”) y los Allman Brothers Band (“Eat A Peach”).
Los proveedores finales y definitivos del boogie sureño fueron ZZ Top, cuyo mejor álbum, “Tres Hombres” (1973), fue una verdadera enciclopedia de estilos sureños, realzados por la guitarra de Billy Gibbons, pero también otros discos como “Deguello” (1979) conservaban esa esencia polvorienta, más adelante en su carrera, ZZ Top viró hacia el hard-boogie en algunos casos con ritmos casi discotequeros y adoptaron sonidos electrónicos devastadores, por ejemplo en “Eliminator” (1983), entregándose así al mismo viejo concepto brutal que reivindicaba la generación punk.
Otras bandas tales como Black Oak Arkansas, fue quizás la más original de boogie de tres guitarras, mejor representados en “Keep The Faith” (1972) y sobre todo en “High on The Hog” (1973); por su parte los Outlaws que practicaban un southern-rock con excitantes melodías vocales muy en la onda de America o The Eagles cuya sesión de 1975 “Green Grass And High Tides”, bien podría ser lo más excitante del género incrementaron la dosis de riffs de guitarras y ritmos pesados y dejando buenos álbumes como el “Bring it Back Alive” (1978).
Pero fueron Lynyrd Skynyrd, los que se labraron la mayor leyenda del genero, en el no había protagonistas absolutos en el sonido del propio grupo (también basado en tres guitarras). Originarios de Florida, fueron los líderes de la segunda generación del southern rock, liderados por Ronnie Van Zant, sus objetivos eran prácticos: riffs durísimos y ritmos estremecedores para cantar el estilo de vida rudo (y autodestructor) del hombre sureño reaccionario, “Second Helping” (1974), el cual contiene su himno “Sweet Home Alabama”, fue su mejor demostración de fuerza, pero su terrible filosofía llegó al máximo con “Street Survivors” (1977), lanzado cuando Van Zant moría en un accidente de avión y siguiendo así con la maldición del estilo, ya que todos los grandes del genero habían perdido en accidentes a algunos de sus miembros originales (Allman Brothers, Marshall Tucker, Grateful Dead) y ahora Lynyrd Skynyrd.

martes, 17 de mayo de 2011

Folk

El evento más significativo en la escena musical norteamericana a principios de los 60, fue sin duda el resurgimiento del folk. Iniciado en 1958 por el componente de los Kingstone Trio, Tom Dooley y celebrado públicamente en 1959 en el primer Newport Folk Festival. Un resurgimiento que introdujo el sentir que el propósito de la música era algo más que un puro entretenimiento.
En los siguientes años, este movimiento se expandiría dramáticamente. Artistas como Joan Baez, que transformó la música folk en una forma austera, bien refrendado en su album “Joan Baez 2” (1961), o Bob Gibson que seria uno de los primeros cantantes de folk en renovar el arte de la música folk. Su mejor álbum, “The Gate Of Horn At” (1961), fue una presentación en vivo junto a Bob Camp, y se anticipo al estilo íntimo del folk-rock en casi una década, otros como Ian Tyson o Sylvia Fricker fueron quizás más sentimentales, adelantándose al folk-rock con álbumes como “Four Strong Winds” (1963) y “You Were On My Mind” (1964), el cual incluía el hit “the We Five”. A partir de aquí la música folk evolucionaría rápidamente en algo más profundo y más complejo, cómo se demostró con los álbumes conceptos de Lee Hazlewood, “Trouble Is A Lonesome Town” (1963) y “The N.S.V.I.P.'s” (1965), que consistían en historias solitarias de inadaptados y perdedores. 
Pero fueron Woody Guthrie y Pete Seeger quienes habían inventado la simbiosis entre los cantantes de folk y la izquierda política y fue sin duda sus influencias la que provocaría que durante algunos años (entre abril de 1962 y finales de 1965), que ese invento se convertiría en la principal regla para los cantantes de folk en todo el país. Y esos mismos cantantes de folk se convirtieron en la voz de tanto el movimiento de derechos humanos como el movimiento de paz. Se esperaba que una canción fuera una concentración política en miniatura, su título un eslogan político, sus letras un discurso político. El epicentro de éste fenómeno fue la Greenwich Village en Nueva York. Y seria 1962 el año en el cual un joven músico llamado Bob Dylan publicaba “Blowing in the wind”. El así llamado "movimiento Greenwich" ayudó a los cantantes de folk a transformarse en cantautores: unos artistas que políticamente conscientes estaban escribiendo sus propias letras y música, y estaban poniendo mas énfasis en las historias, y no tanto en la melodías. Músicos como Bob Dylan, Joan Baez o Phil Ochs, o con canciones protesta como fueron “Ain't Marching Anymore” (1965) y “The Ringing For Revolution” (1966), de Tom Paxton, y extraídas de su primer álbum “Ramblin' Boy” (1965) que recordaba al estilo de Woody Guthrie, o Buffy Saint-Marie, con el himno pacifista “Universal Soldier” (1964), donde marchaban y se planteaban junto con miles estudiantes en grandes manifestaciones protesta y que ellos enfocaban en sus canciones. Honestos a sus ideales pero pacifistas, no abogaban por la resistencia violenta. Sus canciones eran rebeldes en una forma melancólica y desolada. El Movimiento Greenwich fue también importante porque les dio a los jóvenes una "voz", y esa voz fue musical. La música se convirtió en el vehículo para los jóvenes para ventilar sus inquietudes políticas. Era un tipo de música diferente, y en un tipo de frustración diferente, pero las similitudes con el rock 'n' roll eran obvias. Era sólo cuestión de tiempo que la música mas desenfrenada y oída (rock 'n' roll) y la mas obrera (y en parte intelectual) y la minoritaria (canción de protesta) encontraran puntos en común y se unieran. La lógica era que la música hecha por los cantantes de protesta no fuera innovadora, pero curiosamente otros músicos de folk se enfocaron en eso: la innovación. La mayoría de ellos vinieron de fuera de los Estados Unidos (en principio), como el británico Davy Graham quien publicaba la balada folk “She Moves Through the Fair” (1963) con claro acento de raga o “Folk Blues and Beyond” (1965) donde jugueteaba con el jazz y la World music, otros como John Fahey en la costa oeste, y Sandy Bull en la costa este, interpretaban y componían piezas que fusionaban folk, blues, jazz y raga indio, mientras Joseph Spence en las Bahamas inventó un estilo de guitarra intrincado, polifónico y politécnico. La extensa “Blend” de Sandy Bull, que perteneciente a su obra maestra “Fantasy´s For Guitar & Banjo” (1963), estaba adelantada a su tiempo años-luz, como lo estaba “Inventions For Guitar And Banjo” (1965), y más adelante trabajos como ”Electric Blend”, del álbum “E Pluribus Unum” (1970), confirmaría su status como uno de los genios más olvidados de su era. Su amigo Djalma "Bola Sete" De Andrade, un guitarrista brasileño quien se había mudado a San Francisco en 1959, mezcló samba, jazz, música folk norteamericana y la vieja música clásica europea en las improvisaciones sin esfuerzo de “The Solo Guitar” (1965), “Ocean” (1972) y “Shambhala Moon” (1982). Fue por estas fechas cuando John Fahey, siguiendo la intuición de “Goofing Off Suite” (1955) de Pete Seeger, inventó "el primitivismo estadounidense", una nueva forma de explotar la tradición folk y country. John Fahey fue el músico que introdujo la corriente de conciencia en la música folk, la transformó en música clásica, y la hizo atravesar las fronteras de la música occidental y oriental. El padre espiritual de la "guitarra primitiva estadounidense", Fahey cambió el solo de guitarra en un ejercicio metafísico. “Great San Bernardino Party” (1966) y “Requia” (1967) introdujeron su mundo surrealista de visiones trágicas y solemnes; imágenes construidas por la guitarra, más que por la voz. Su "raga occidental", como se define por sus tres obras maestras instrumentales, “A Raga Called Pat Part 3 & 4”, de “Voice Of The Turtle” (1968), “The Voice Of The Turtle”, de America (1971), y la canción que da tituló al álbum “Fare Forward Voyagers” (1973) tejen un flujo lento, hipnótico de quinquenios, una majestuosa marea de fragmentos melódicos en formato libre. Esas largas meditaciones trabajan en dos niveles: primero evocan amplios paisajes y naturaleza imponente, y hacen que surjan los fantasmas de toda la gente los escuchaba. Los sueños de los exploradores, la ansiedad de los aventureros, las esperanzas de los pioneros juntadas, pero Fahey se retrae del modo épico y prefiere una forma de impresionismo doméstico, el cual es tierno y cálido. Su arte es acerca de los mitos colectivos de la humanidad. Su peregrinación musical representa la odisea de todos los "Ulises" que viajaron (caminando, explorando, navegando) hacia lo desconocido. El misterioso Daniel Robinson, mejor conocido como Robbie Basho, utilizó la música para guitarra sola de John Fahey, la mezcló con el misticismo oriental (mucho antes que la música new-age fuera inventada), mezclada en elementos de música de medio oriente, india, latinoamericana y japonesa (también mucho antes que la "world-music" fuera inventada), y agregó experimentación derivada de las improvisaciones del jazz (del mismo modo mucho antes que la fusión fuera inventada) en sus álbumes “Seal Of The Blue Lotus” (1965), “The Grail And the Lotus” (1966) “Falconer's Arm” (1967), “Venus In Cancer” (1969) y “Song Of The Stallion” (1971) son todas ellas obras maestras. El virtuoso del oud y del tar, el pubiano de Egipto Hamza El Din, preparó un sonido hipnótico en “Al Oud” (1965) y “Escalay” (1971), que despliega la interacción embrujadora de las cuerdas gentiles del oud, el rango percusivo extendido y sobre tonos del tar y sus vocales sometidas, fue otro de esos pioneros olvidados.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Blues Rock (I parte)

Cuando John Mayall, lanzó el álbum “Bluesbreakers” (1966), en donde figuraba el ex-guitarrista original de los Yardbirds, Eric Clapton, definió, de una vez por todas, un género de rhythm 'n' blues interpretado por músicos blancos europeos, con el epígrafe del "blues-rock", lo cual pronto se convirtió en una de las corrientes más fuertes y originales del rock británico. También Mayall puso los cimientos para el rock progresivo en “Hard Road” (1967), con la participación de un nuevo guitarrista, Peter Green, los arreglos floridos jazz de “Bare Wires Suite” (1968), la sofisticada música lounge del álbum conceptual “Blues From Laurel Canyon” (1969) y su obra maestra, “Turning Point” (1970), con el guitarrista Jon Mark y el saxofonista Johnny Almond, fueron el preludio para un ambicioso album titulado “Jazz-Blues Fusion” (1972). Fleetwood Mac, Colosseum y Mark-Almond (formado una serie de músicos formados bajo el amparo de los Bluesbrakers) serían las consecuencias lógicas de la experimentación continua de los proyectos de John Mayall con el blues.

En los Estados Unidos, el equivalente de John Mayall fue Al Kooper, el teclista quien había inventado el sonido de “Like A Rolling Stone” y “Blonde On Blonde” de Bob Dylan, es decir de la música rock tal y como la conocemos hoy en dia. Él formó la Blues Project, una banda cuyos instrumentos principales fueron la flauta y el órgano y que preparó una mezcla atmosférica de blues, folk, pop y jazz en “Projections” (1967). Posteriormente Al Kooper junto a Mike Bloomfield, quien había participado en las obras maestras de Paul Butterfield y Bob Dylan, y el guitarrista de Buffalo Springfield, Stephen Stills se unieron para formar el primer "super-grupo" de la historia y grabaron el mítico album “Supersession” (1968), un album que marcaba el encuentro del acid-rock, folk-rock y el resurgimiento del blues. Continuando con la carrera paralela de Mayall, Kooper más adelante dio al movimiento de jazz-rock una de sus más exitosas bandas, los míticos Blood Sweat & Tears.

Sin duda alguna Mayall y Kooper inspiraron a infinidad de grupos a ambos lados del Atlántico. Casos en concreto muy fundamentales fueron por ejemplo, tres experimentados músicos del blues británico como eran Jack Bruce, Eric Clapton y Ginger Baker cuando formaron Cream, el primer gran "power-trio" de la historia . Más que cualquier otro, fue Cream quien cambió el rostro de la música rock británica. Tomaron la fusión del blues y el rock a lugares donde nadie había llegado antes. Ellos ampliaron un nivel de improvisación de grupo que era digna del jazz. De hecho, su música tenía básicamente tres capas: una melodía pop, solos extensos inspirados por el free jazz, y un propulsor ritmo de rhythm 'n' blues. Aparte dieron distorsiones de guitarra y solos disonantes que perturbaban a una audiencia que había crecido con los sonidos adulzorados de los Beatles. Memorables son las melodías soul-jazz de “Sunshine Of Your Love” (1967), del album “Disraeli Gears” (1967), y “White Room” (1968), o del barroco y psicodélico “Wheels Of Fire” (1968), eran claramente revolucionarios, apuntaban hacia una más que sofisticada clase de "pop" que los refranes infantiles del Mersey-beat.

Otro claro ejemplo fueron los Fleetwood Mac de Peter Green, una de las bandas británicas más creativas y competentes del resurgimiento del blues. “Black Magic Woman” (1968), “Albatross” (1968), “Man Of The World” (1969) y “The Green Mahalishi” (1970) se convirtieron en estándares de blues-rock británico.

Y llegamos al quizás mejor representativo del blues-rock anglosajón de la epoca, los Ten Years After de Alvin Lee, que ofrecían una versión frenética, fuerte y violenta de la fusión blues-jazz. La epiléptica “Going Home” (1968), la hipnótica “Hear Me Calling” (1969) y la lúgubre “No Title” (1969) mostraban la progresión británica desde Cream hasta casi convertir el estilo en hard-rock.

San Francisco por sí misma atraía y daba refugio a una comunidad considerable de blues, la cual estaba influenciada por el acid-rock de la ciudad. Alli estaban Janis Joplin, que sin duda fue la vocalista más visceral de su época, cuyos cantos salvajes serían inmortalizados en “Cheap Thrills” (1968) aunque su mejor álbum es probablemente el póstumo “Pearl” (1970); Steve Miller, quien escribió las alucinaciones de “Children Of the Future” (1968) y “Sailor” (1968), antes de convertirse a la música rock mas convencional; y el guitarrista mexicano Carlos Santana, el cual con su primer album “Santana” (1969), creo un punto de encuentro entre el ritmo latino, la guitarra de blues y sesiones psicodélicas y acuñó una nueva forma de muzak para hippies, para, después de su conversión al budismo, acercarse al jazz-rock como en “Caravanserai” (1972) y especialmente el colosal triple album en vivo “Lotus” (1974), ambos trabajos inspirados por Miles Davis y John McLaughlin y con la participación del toque monstruoso de batería de Michael Shrieve.

Casi al mismo tiempo dos músicos de Los Angeles empezaron a tocar el blues en formas no convencionales que principalmente intentaban capturar el espíritu auténtico del pasado, por un lado Taj Mahal que produjo álbumes que ahondaba en toda la tradición de la música afroamericana, tales como “De Ole Folks At Home” (1969), posiblemente su obra maestra, “Real Thing” (1971) o “Recycling The Blues” (1972); y por otro Ry Cooder, se haría famoso con sus reconstrucciones temáticas de eras y estilos (tex-mex, swing, rock 'n' roll, etc), con albumes de notable factura como “Paradise And Lunch” (1974) y “Paris Texas” (1985).

Un vocalista apasionado y ronco en la vena de los gritadores negros, llamado Bob Seger unió la tradición con sus raíces de antiguo obrero en Detroit. Empezando con himnos como “Heavy Music” (1966) y “Ramblin' Gamblin' Man” (1967), Seger abrazó el ataque emocional de grandes del soul como Wilson Pickett y James Brown, y lo salpicó con toques de, boogie sureño, hard-rock, folk-rock y country-rock. Enfocándose en la vida ordinaria del hombre común, más adelante procedió escribir las atmósferas reflexivas en álbumes tales como “Beautiful Loser” (1975) y “Night Moves” (1977), quizás mas orientados al southern-rock.

viernes, 21 de mayo de 2010

Hard Rock

Podríamos afirmar con toda seguridad que el hard-rock señaló el final de los creativos años 60, confirmando de esta manera una forma de consolidar una instancia militante menos "confrontacional". Musicalmente, el hard-rock era el punto final de una evolución del blues, hasta esos momentos se había visto a los músicos blancos de clase media reinventar la música de los negros esclavizados como un entretenimiento para la juventud occidental. El hard- rock seguía basado en el blues, como el rock 'n' roll lo había sido, pero era un tipo de música más rápida, más ruidosa y más fuerte, que enterraba el sufrimiento de la gente negra bajo miles de decibelios.
Entre los germinales grupos que “inventaron” el hard-rock estaban Steppenwolf, Cream, Blue Cheer o Guess Who, por citar solo algunos de los mas fundamentales y que ya habían enfatizado la amplificación y centraban la canción alrededor del riff de guitarra y quienes eran ciertamente la mayor influencia de las bandas británicas que "inventaron" el hard-rock.
Sin embargo, Led Zeppelin, formado por el ex guitarrista de los Yardbirds, Jimmy Page y el protegido de Alexis Korner, Robert Plant, fueron, antes que nada, hijos del blues. Sin embargo, las sesiones de su primer álbum “Led Zeppelin I” (1969), introducían un acercamiento histérico la música negra que aún los negros no habían soñado nunca, culminando con la cima epiléptica de “Communication Breakdown”. El sonido de Led Zeppelin, era una extensión del blues eléctrico que se basaba en tres factores: un ritmo más rápido, casi frenético; un aullido fuerte y abrasador que casi parodiaba a los "gritones" negros y que tenía sobre-tonos psicóticos; y una guitarra poderosa tocando con gran imaginación con sobre-tonos místicos. El melodrama de canciones tales como “Whole Lotta Love” (1969) era roto continuamente por los riffs de la guitarra y vocales delirantes. Cream había tocado blues-rock como música cerebral: Led Zeppelin tocaba el blues-rock como una sublime música corporal. Desde “Immigrant Song” (1970) a “In The Evening” (1979), Led Zeppelin fueron principalmente una idea del rock 'n' roll para una nueva clase de audiencia. Los elementos secundarios que se habían escapado en los primeros álbumes, emergieron vigorosamente en “Led Zeppelin IV" (1971), “When The Levee Breaks” fue su canción más original, (casi psicodélica), inspirada por la tradición folk, y “Stairway To Heaven” fue la combinación de su alter ego "suave" y espiritual, convirtiéndola en genial y majestuosa. 
A cada nuevo álbum le sucedía un asombro general, parecía que dominaban todos los estilos o por lo menos que no se encasillaban en uno solo, bajo la base del blues y el hard rock poderoso experimentaron con el folk en “Led Zeppelin III” (1970), experimentos sonoros con acercamientos a la música étnica y al rock progresivo en “Physical Graffiti” (1975) o tremendos zarpazos de blues-rock en sus primeras dos obras “Led Zeppelin” (1969) y “Led Zeppelin II” (1969). El éxito de Led Zeppelin tuvo un impacto poderoso y abrumador en la industria discográfica: definió el álbum de larga duración como el medio del rock. Ellos nunca tuvieron un "éxito" mayor en las listas como singles, pero gobernaban en los álbumes, en las ondas de radio y los estadios. La industria se dio cuenta y siguió su esencia y empezó a promocionar álbumes más que las canciones individuales. Definitivamente Led Zeppelin habían revolucionado el mundo del rock literal y totalmente. Otra fuente de vibraciones pesadas era Detroit. Detroit tenía los feudos de los elementos más extremos de la contracultura (por ejemplo, los White Panthers), pero, y más en concreto, era la ciudad más industrial de los Estados Unidos. Así como los cantantes de folk habían sido la voz natural de los intelectuales de Greenwich Village, la música surf había sido la voz natural de la diversión en California, el Mersey-beat había sido la voz central de "swinging London" y el acid-rock había sido la voz natural de los hippies de San Francisco, un tipo de rock 'n' roll feroz y ruidoso se convirtió en la voz natural de los obreros de Detroit y de sus hijos. Había algunos precedentes para el muro de gritos y riffs de Detroit (Blue Cheer en California era el más notable). El grupo casi humilde Frost le dio a la ciudad su manifiesto definitivo en “Rock And Roll Music” (1969).

A partir de aquí llegaron los MC5, dirigidos por el líder de los White Panther, John Sinclair, y por el guitarrista Wayne Kramer, ellos representaban la escena revolucionaria de los disturbios estudiantiles y usaban el rock´and´roll como un instrumento de protesta poderoso. Su sonido abarcaba la furia y el sarcasmo de los extremistas, sus letras desafiaban todos los estándars morales. Sus shows en vivo eran orgasmos salvajes y colectivos en los cuales la banda soltaba un una furia monstruosa y caótica en la audiencia. “Kick Out The Jams” (1969), permanece como uno de los álbumes más orgiásticos, aterradores y viscerales se hayan lanzado jamás, bacanal grotesco de habilidades musicales atroces y primitivas, un asalto formidable en la realidad, el equivalente en el rock 'n' roll de una explosión nuclear, sonaba como si el free-jazz y el acid-rock hubieran sido azotados salvajemente dentro de un acelerador de partículas. El hecho de que el siguiente, “Back In The USA” (1970), fuera tan inferior es prueba que la obra maestra se debió a los espíritus de una época completa y no de un grupo particular de músicos. No menos salvajes, The Stooges aparecieron con una proposición más musical. En su primer álbum “Stooges” (1969) tomaron ideas de Chuck Berry, Rolling Stones, Velvet Underground y The Doors (riffs pesados, cantos obscenos, vocales libidinosas y guitarras distorsionadas) y lo llevaron al límite. “We Will Fall Venus In Furs”, “1969”, “No Fun”, “I Wanna Be Your Dog”, “Sweet Little Sixteen” o “Waiting For My Man”, sonaban a alguna de las anteriores bandas o tenían claras influencias suyas. El atractivo sexual de Mick Jagger, la guitarra erótica de Jimi Hendrix, la perdición chamánica de Jim Morrison, o los rituales degenerados de Lou Reed, encontraron en los Stooges un nuevo vehículo para una nueva generación, que ya no era idealista sino simplemente frustrada, abrazaron la imagen del punk degenerado, y le llevaron a un nuevo nivel de realismo, dejando atrás los sobre-tonos míticos de la era hippy y regresando a sus dimensiones originales de desafío y vulgaridad. Así los Stooges alcanzaron una síntesis histórica de tanto estilos musicales y significados sociológicos. “Fun House” (1970), cuyo “TV Eye” virtualmente inventó el voodoobilly, y cuyo tema “1970”, virtualmente inventó el punk-rock, y continuaban la saga, mientras que “Raw Power” (1973), derivaba hacia el glam-rock respetable y de paso se convertiría en la nueva carrera de su vocalista Iggy "Pop". Cada pedazo de la música de los Stooges era militante, aunque no hacían ninguna referencia a la política. Y cada pedazo de eso era pornográfico: cada nota, cada acorde, cada riff era un innuendo sexual. La mezcla de guitarras agresivas, vocales crudas y ritmos sólidos era un Kama Sutra sónico. En definitiva MC5 y los Stooges habían creado una nueva clase de rock 'n' roll, una fundada en la violencia musical extrema. Pero volvamos a Gran Bretaña, en donde la forma "no política" del hard-rock generó la misma clase de reacción histérica que el Mersey-beat y el rock progresivo habían generado, docenas de bandas adoptaron el nuevo estilo con pocas o ninguna variación entre unas y otras. Entre las menos predecibles estaban Free, con el vocalista Paul Rodgers, el excelente guitarrista Paul Kossoff y la extraordinaria sección rítmica de Andy Fraser y Simon Kirke, ellos fueron notables por el blues-rock visceral de temas como el himno “All Right Now” (1970), o el majestuoso album “Fire And Water” (1970), otra imprescindible banda de la época eran los Status Quo, cuya experiencia en la psicodélia y el rock culminaban en álbumes como “Picturesque Matchstickable” (1968), “Ma Kellys Greasy Spoon” (1970) o “Dog Two Heads” (1971), de Irlanda despuntaba un grupo llamado Thin Lizzy, formación clásica de guitarra doble a lo Wishbone Ash, con un líder mestizo Phil Lynott, genial y controvertido que produjo discos de gran factura como “Thin Lizzy” (1971), “Shades of a Blue Orphanage” (1972) o posteriores obras maestras como “Jailbreak” (1976); también a inicios de los 70 aparecieron UFO quienes fueron pioneros en el Space-rock-metal como dejaron bien demostrado en trabajos como “Flying” (1971) o “UFO1” (1972), derivando su estilo posteriormente a un hard-rock más convencional; “Force It” (1975). En 1969 un teclista con una fuerte educación clásica llamado Ken Hensley funda Uriah Heep junto al guitarrista Mick Box y al cantante David Byron, pronto son proveedores de atmósferas góticas y medievales; e incluso rozan el rock sinfónico, sin duda por la aportación de Hensley, firman álbumes espectaculares como “Very´Umble Very éavy” (1970), o geniales como “Demons and Wizards” (1972). En 1966 de uno de los barrios más marginales de Wolverhapton sale una banda llamada Slade, quienes unieron la imagen de holligans de la clase trabajadora con himnos pegajosos tales como “Cum On Feel The Noise” (1973) o álbumes de gran calibre como “Slayed” (1972), luego parte de la critica les coloco tal vez injustamente en el movimiento glam-rock y no fueron muy bien considerados entre los asiduos al hard-rock aunque si entre los post-punks. Una versión pop y glam del hard-rock fue fabricada por los escritores Nicky Chinn y Mike Chapman y por el productor Mickie Most, primero para Sweet, para quien escribieron “Blockbuster” (1972) y “Ballroom Blitz” (1973), y después con el grupo de Detroit, Suzi Quatro, quienes lanzaron “Can The Can” (1973) y “Devil Gate Drive” (1974). Dos de las mejores bandas nacieron de las semillas de los Small Faces: por un lado Humble Pie, con Peter Frampton y Steve Marriott y dejándonos uno de los álbumes de rock en directo más memorables de la historia el “Perfomance: Rockin´at the Fillmore” (1971), y por otro The Faces, con el vocalista Rod Stewart y el guitarrista Ron Wood (ambos antiguos miembros de la Jeff Beck Group), cuyo álbum “A Nod Is As Good As A Wink To A Blind Horse” (1971) permanece como uno de los ejemplos más vivos del soul-rock blanco. Varios años antes un estudioso de la música clásica y teclista llamado Jon Lord funda Deep Purple junto al excéntrico guitarrista Ritchie Blackmore y el formidable batería Ian Paice, quienes empezaron como imitadores tardíos del rock progresivo y rock neoclásico, cuyo mejor ejemplo es “Concerto for Group and Orchestra “(1970) y el melodrama psicológico “Child In Time” (1970), pero pronto se unieron a las filas del hard-rock con los ataques de rock supersónico con las obras maestras “In Rock” (1970), “Machine Head” (1972) y el legendario directo “Made in Japan” (1973). Pronto debido a la técnica de guitarra altamente simplificada de Ritchie Blackmore y los excesos orgánicos de sus ejecuciones extensas se convirtieron en los estereotipos del hard-rock, convirtiéndose junto a Led Zeppelin como los grandes abanderados del estilo. Pero fueron quizás Black Sabbath, la banda más influyente y fundamental de todas para el devenir de lo que luego seria el heavy-metal y esto era de por sí muy difícil o casi imposible, Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Gezzer Butler´s y Bill Ward tenían las habilidades requeridas para tocar el hard-rock en su máxima expresión, pero sus riffs distorsionados y florecientes, sus monstruosos grooves, sus ritmos marciales, su canto monótono y sus temas de horror, evocaban la visión de un universo futurista medieval, y pusieron los cimientos para el heavy metal y del que posteriormente surgieron el black metal o el doom-metal. Las proezas melódicas e instrumentales eran componentes de sus trabajos más típicos, “Black Sabbath” (1970) “Paranoid” (1971) “Master Of Reality2 (1971) “Vol.4” (1972) o “Sabbath Bloody Sabbath” (1973). Ellos no fueron los inventores de la música gótica, pero si fueron los primeros en transformarla en un nuevo género. Ellos fueron el ataque final a los rockeros, hippies, cantautores y cualquier otro que valorara el contenido sobre la forma. En 1971 se formaba Queen quienes fueron los bufones del movimiento hard-rock, y muy al principio catalogados como banda de glam-rock. Con un glamoroso front-man como Freddie Mercury y un técnicamente innovador guitarrista llamado Bryan May,  tomaron ideas del rock progresivo y del music-hall muy bien reflejados en la escenificación de “Killer Queen” (1974) y del gospel con “Somebody to Love”, (1976); Aplicaron técnicas de producción fantásticas en “A Night At The Opera” (1975), con temas como “Bohemian Rhapsody” dignas de una opereta de Frank Zappa,  y se convertirían en la quintaesencia del rock "ostentoso" con himnos como “We Are The Champions” o “We Will Rock You” (1977), para luego convertirse en super estrellas del hard-soft con álbumes menos transcendentales como “Works” ( 1984) o “Kind of Magic” (1986). De las cenizas de Free surgió Bad Company, de ese grupo provenían el vocalista Paul Rodgers y el batería Simon Kirke, Boz Burrell procedía de King Crimson y Mick Ralphs de unos extintos Moot The Hoople, en definitiva una súper formación que tomaron prestado la esencia del boogie sureño y le agregaron un tono lascivo, como dejaron bien sentado en álbumes como “Bad Company” (1974), “Straight Shooter” (1975) o “Run with The Pack” (1976), para luego ir por caminos muchos mas melódicos y en donde rozaban el A.O.R. con “Dangerous Age” (1988) o “Holy Water” (1990).

domingo, 16 de mayo de 2010

Rock Progresivo

Técnicamente hablando, muchos podrían argumentar que el rock progresivo empezó en 1967 con Cream y The Nice, es decir los grupos que reaccionaron en contra del pop simple y melódico de tres minutos de los The Beatles, Hollies, Kinks…etc. Pero una definición más estricta y exacta, una que considere la ambición y la pretensión, llevaría esa fecha de nacimiento hasta la opera rock “S.F. Sorrow” (1968) de los Pretty Things y la aún mas conocida “Tommy” de los The Who (1969), la primera y la más famosa de las óperas rock. Los inicios del rock progresivo estaban también visibles en “Odyssey & Oracle” (1968) de los Zombies, y en “Ogden's Nut Gone Flake” de los Small Faces (1968), los cuales eran álbumes conceptuales lanzados por miembros de la vieja guardia.

Muchas de estas bandas tenían sus raíces en la música blues. Pero, al igual que paso con el rock psicodélico, el rock progresivo era otro caso de la música rock siendo redefinida por el espíritu de la música jazz. La improvisación jugaba un rol menor en el rock progresivo (y así era, después de todo, esa era la línea divisoria entre el rock psicodélico y el rock progresivo), pero la construcción de canciones y especialmente las "suites", reflejaban los experimentos elaborados y adornados, y sobre todo orientados a hacerlo virtuoso y de forma relativamente libre de la música jazz post-bop. El rock progresivo tenía demasiada "estructura" relacionada con el free jazz, pero tenía la suficiente "libertad" para ser relacionada con el jazz progresivo inventado por Miles Davis y Charles Mingus, e incluso mucho antes, por Duke Ellington. El rock progresivo era el encuentro de dos mentes: La tradición europea de música clásica imponiendo orden en la tradición estadounidense de la música jazz.
Entre las bandas que nutrieron al rock progresivo de consistencia a través de las primeras etapas estaban Pink Floyd, Jeff Beck, Family, Jethro Tull, Emerson Lake and Palmer o Genesis, mientras que otras como King Crimson, Yes  o Van Der Graaf Generator representaron al género en su ápice. 
Un joven prodigio llamado Steve Winwood, quien ya había compuesto “Gimme Some Loving” para la Spencer Davis Group en 1966, todo un himno gospel febril, formó Traffic, el cual debutó con un álbum, quintaesencia de la psicodélica mas absoluta, “Mr Fantasy” (1967), pero pronto se convertiría en la fuerza principal en el estilo fusión que unía el folk, blues, soul y el jazz. Y aunque sus sesiones nunca fueron demasiado emocionantes (reminiscencias de la música lounge aunque en una forma inteligente), si definieron un tipo de contrapunto en base al timbre que básicamente cambió todo el concepto de la "sesión" (impresionista en vez de emocional) y se transformó en el equivalente en el rock de la música de cámara. “Dear Mr. Fantasy” (1967) y “John Barleycorn Must Die” (1970) fueron sus "frescos" más exitosos, pero fue la colaboración de Winwood con Eric Clapton en “Blind Faith” (1969), fue quizás lo mejor que el ex Traffic hiciera jamas.
Posiblemente uno de los guitarristas más influyentes en la historia de la música rock, haya sido Jeff Beck, el era el hombre quien como miembro de los Yardbirds, divulgó la ciencia de la distorsión y el feedback. El grupo que había formado junto con el pianista Nicky Hopkins, el bajista Ron Wood y el vocalista Rod Stewart grabaron “Truth” (1968), el cual virtualmente inventó el hard-rock un año antes que Led Zeppelin. Sin embargo, su obra maestra es probablemente la fusión jazz instrumental tour de force de “Blow By Blow” (1975).
Jethro Tull hizo una revisión a las tradiciones blues y folk británicas enfocadas en la voz y la flauta de Ian Anderson, quien era inspirado por juglares medievales y por el grande del jazz, Roland Kirk, crearon “Stand Up” (1969), el álbum que definió su folk-rock elegante, ecléctico y con toque de jazz, mientras “Aqualung” (1971), por otro lado, era indulgente en los riffs del hard-rock y ritmos ponderados, reinventando la banda en los mejores tiempos de Led Zeppelin.
Family probablemente produjo la mejor amalgama de blues-rock, rock psicodélico y rock progresivo de la epoca, abarcando tres eras fundamentales de la música británica. Con la jactancia de la voz gritona de Roger Chapman, uno de los mas grandes vocalistas del rock de todos los tiempos, y una sofisticada dinámica de guitarra, saxofón y violín, los Family tomaron del rhythm 'n' blues, el music-hall, la música clásica y el acid-rock de San Francisco, para el arreglo de su obra maestra, “Music In A Doll's House” (1968). La confluencia de disonancias, pasos raga, metales de soul, pasajes musicales a lo Jimi Hendrix y florecimientos orquestales crearon un carrusel de experimentos sonoros. Las canciones en “Family Entertainment” (1969), eran más cohesivas y mas hard rock. El modo, que había sido surrealista y pastoral, se convirtió en tenso y angustioso. Su sonido alcanzó el éxtasis barroco en “Fearless” (1971), ya con un nuevo bajista, John Wetton. “Bandstand” (1972) y “It's Only A Movie” (1973), fueron álbumes en cambio que se consolidaron sólidamente en el rock 'n' roll y el rhythm 'n' blues y apenas ya se relacionaba con el rock progresivo.
Genesis era una banda que se embarco en los arreglos cerebrales y dinámicos, sin duda la más teatral de todas las bandas del rock progresivo, ajustaban sus melodramas musicales con una coreografía centrada en el vocalista y frontman, Peter Gabriel. “Trespass” (1970) y “Nursery Crime” (1971) fueron los álbumes que codificaron su arte: música barroca intelectual que recordaba al repertorio de hadas madrinas y mitos, pero estirado en narrativas no-lineales y arreglados con la gracia y timbre de la música de cámara. Su punto de referencia era el poema sinfónico, el cual de hecho es el objetivo de suites colosales y épicas “Supper´s  Ready” (1972) y “Firth Of Fifth” (1973). Genesis después se convirtió hacia la melodía con la ópera rock monumental, “The Lamb Lies Down On Broadway” (1974), el cual permanece como lo más representativo de su carrera. Pero también la marcha de su líder Peter Gabriel, es entonces cuando el bateria Phil Collins llevaría a la banda a la senda de éxitos comerciales con una música mucho mas pop pero igualmente sofisticada. Para ese entonces, Gabriel ya se había lanzado en su carrera solista con unos trabajos formidables.
Fue el lanzamiento de “In The Court Of The Crimson King” (1969), el álbum debut de King Crimson, el que proclamó el inicio de la época dorada del rock progresivo. El sonido magnilocuente y sinfónico del mellotron de Ian McDonald, los colocó en el movimiento neo-clásico de Nice, Moody Blues y Procol Harum, pero las armonías psicodélicas, las visiones medievales, la atmósfera gótica y el patetismo romántico de la canción que da nombre al álbum y “Epitaph” fueron los que definitivamente les pusieron aparte. Lo que el guitarrista Robert Fripp y el bajista Greg Lake escribieron fueron baladas majestuosas, no transcripciones de música clásica. “Moonchild” era un poema abstracto y futurista en el cual la melodía era menos importante que el panorama sonoro, y con la sesión violenta, sincopada y distorsionada de “21st Century Schizoid Man”, inventaron una nueva forma de colocar la neurosis en la música. “In The Wake Of Poseidon” (1970), exploró más adelante las mismas ideas, aumentando el grado de melodrama y la cantidad de efectos de sonido, y “Islands” (1971), fue el definitivo tour de force de la banda. King Crimson había volteado de cabeza al rock 'n' roll, repudiando la forma salvaje y manteniendo el contenido emocional al mismo tiempo. Cuando el bateria de Yes, Bill Bruford, y el bajista de Family, John Wetton, se unieron a Fripp para una nueva y más orientada versión jazz de la banda, el sonido viró hacia composiciones ásperas, estridentes y enrolladas tales como “Lark's Tongues In Aspic” (1973) y álbumes cerebrales, crípticos y virtuosos como “Red” (1974). La tercera epoca de King Crimson, con el guitarrista Adrian Belew y el bajista Tony Levin, el grupo adoptó una estancia aún más intelectual en albumes como “Discipline” (1981). Robert Fripp nunca dejó de grabar música estimulante. Entre ellas destacan dos colaboraciones con Brian Eno, los muy notables “No Pussyfooting” (1973) y “Evening Star” (1976), además de muchos álbumes solistas, como el genial “Exposure” (1979), un claro manifiesto de su "frippertronics", ademas de otras colaboraciones muy destacadas como con el guitarrista de The Police, Andy Summers, en el “Advance Masked” (1982), o una colaboración con David Sylvian, “The First Day” (1993), eran solo la punta del iceberg de sus muchas grabaciones.
Van Der Graaf Generator eran en muchas formas la banda más original del primer rock progresivo. Su sonido (ya de por sí único por ser conducidos por saxofones y teclados y no guitarras), no podía ser fácilmente relacionado con los arquetipos del folk, blues, rock o jazz, a pesar del hecho que contenía elementos de todos ellos. Su énfasis en composiciones extensas era sobre el patetismo y el melodrama, como en el caso de King Crimson, pero también en miedo y la vulnerabilidad. El grado de angustia era aumentado aún más por el pesimismo y claustrofóbicas letras de Peter Hammill, y por sus voces agonizantes. Las torturas psicológicas de “The Least We Can Do Is Wave To Each Other” (1970), los poemas conmovedores y litúrgicos de “H To He Who Am The Only One” (1970), y las visiones catastróficas, terribles y delirantes de “Pawn Hearts” (1971), combinaba el vacío existencial y la pesadilla gótica. Hammill y sus secuaces habían inventado una nueva forma de expresar la angustia adolescente que había sido el combustible emocional del rock 'n' roll desde sus inicios.
Yes fueron posiblemente los músicos más consumados de la generación del rock progresivo, fueron también lo último en grandilocuencia y exhibicionismo. Su sonido nació de la fusión del pop, rock, folk, jazz y música clásica. Ellos tomaron ideas de los Nice, de la música del renacimiento y barroca, de las armonías vocales de Crosby Stills & Nash, del funk-jazz después de Miles Davis, de las sesiones psicodélicas y de melodías antiguas. Si la fusión no era única, la compostura glacial si lo era: Los álbumes de Yes sonaban más como experimentos científicos que como música de disfrute. “The Yes Album” (1971), introdujo su esquizofrenia con temas como: “Yours Is No Disgrace” y “Starship Trooper” en donde buscaron la bravura instrumental laboriosa, mientras que “I've Seen All Good People” giraba alrededor de un estribillo pegajoso. Sus componentes, intérpretes virtuosos (particularmente el bateria Bill Bruford, el teclista Rick Wakeman y el guitarrista Steve Howe), alcanzaron un grado de equilibrio sublime en “Fragile” (1971), del cual “Roundabout”, “South Side Of The Sky” y “Heart Of The Sunrise”, fluían como mecanismos de relojería. El ápice de la contradicción aparente de Yes (un estilo que era frígido y romántico a la vez) se alcanzó en “Close To The Edge” (1972), del cual el tema que da titulo al album y “And I And You” eran fantasías complejas y densamente cromáticas, y con ello apareció la definición "art-rock". Por el otro lado, las cuatro suites monumentales de “Tales From Topographic Oceans” (1973), probaron que las composiciones extensas requieren mucho más que mero virtuosismo.
Pink Floyd desarrollaron un punto intermedio entre la sesión tonal de forma libre, el enloquecimiento ruidoso y cacofónico, y la canción melódica excéntrica. Ésta amalgama de ingredientes y su balance desesperado y nutrido por la locura gentil de Syd Barrett en sus primeros dos álbumes, los cuales permanecen como dos de sus obras maestras: “The Piper At The Gates Of Dawn” (1967), que incluyen los viajes pulsantes y visionarios de “Astronomy Domine” y “Interstellar Overdrive”, (el puente entre el space-rock y la música cósmica), y “A Saucerful Of Secrets” (1968), con que contiene el crescendo majestuoso e himno sin palabras del tema hononimo “A Saucerful Of Secrets” y la raga subliminal de “Set The Controls For The Heart Of The Sun”. El ambicioso “Ummagumma” (1969), un intento algo fallido en establecer sus credenciales como compositores vanguardias, y la suites epónima de “Atom Heart Mother” (1970), otro intento de unir una banda de rock y una orquesta sinfónica, marcaron el final de una fase épica (Barrett ya se había retirado). Para bien o para mal, Pink Floyd entendió los límites y las implicaciones del género, y siguieron reinventándose asimismos, lentamente transformando el rock psicodélico (unamos que originalmente nacida por los hippies que habían sido excluidos por las instituciones) en una música ligera para relajación y meditación (con la mirada en los yuppies quienes si estaban totalmente integrados en las instituciones). La otra mitad de “Atom Heart Mother”, ya hacía alusión a las preferencias de la banda por los temas lánguidos, melosos e hipnóticos, si bien saboteada por una orgía de efectos de sonidos. “Echoes”, la suite que ocupa la mitad de “Meddle” (1971), que esteriliza y anestesia el space-rock de “Interstellar Overdrive”, y hace énfasis no solo a los efectos sonido sino también a una meticulosa producción de estudio. Los Pink Floyd no dudaron en alterar la letra y el espíritu de la música psicodélica. Los sonidos delirantes y cacofónicos de sus inicios lentamente se transformaron en un sonido suave y lozano. Más que sólo endosar los estereotipos del easy-listening, los Pink Floyd inventaron una nueva clase de easy-listening con “Dark Side Of The Moon” (1973), “Wish You Were Here” (1975) y “Animals” (1977), sus siguientes obras maestras, donde el fondo y la forma era la condición humana llevada al teatro de la música como una especie de historia relatada. Un movimiento táctico que pronto se convirtió en un movimiento estratégico. Al final, los Pink Floyd reformaron la música psicodélica en un lenguaje universal, un lenguaje que ajustará tanto al punk como al soft-rock, en parte por los riff´s de su guitarra David Gilmour, justo como, casi al mismo tiempo, el jazz-rock estaba "vendiendo" la angustia de las personas afroamericanas a los conformistas blancos. El pesimismo existencial y la ansiedad histórica de Roger Waters se convirtieron en pilares para los melodramas de los últimos días de la banda, como “The Wall” (1979). Esos monolitos de sonidos electrónicos y acústicos, creados por el inmenso teclista Richard Wright junto con letras psicoanalíticas de Waters, se dan en una ceremonia funeral que acerca las formas del réquiem y el oratorio.
Nadie podría competir con los Pink Floyd, en términos tanto de logros artísticos como de influencia. Sin embargo, Tomorrow, protagonizando el bateria John "Twink" Alder y el futuro guitarrista de Yes, Steve Howe grabaron uno de los más excéntricos álbumes del estilo, “Tomorrow” (1968), y con “Hapshash & The Coloured Coat”, sin embargo lo hicieron aún mejor con “Featuring The Human Host And The Heavy Metal Kids” (1967).
Algunos de los músicos que trabajaron para John Mayall, como Dick Heckstall-Smith, generaron dos de las bandas más creativas del rock progresivo inicial. Una de ellas fue Colosseum que grabó “Valentyne Suite” (1969), cuyo tema que le da titulo al álbum, era una fantasmagoría canción de unas influencias de jazz, blues, música clásica y sonidos de hard-rock, brillantemente cromática y llena de lujo, una de las obras maestras del rock progresivo británico. Por otro Mark-Almond, dúo formado por los músicos, Jon Mark (guitarra) y Johnny Almond (vocales), se especializaron en suites de un tipo diferente, muy melodiosas y relajadas, centradas en melodías folk-jazz, abarcando lounge-music y easy-listening, tales como “The City” (1971), de su primer álbum, y “Sausalito Bay Suite” (1972), de su segundo álbum.
Un número determinado de bandas progresivas introdujeron música oriental en sus sonidos psicodélicos y progresivos. Por ejemplo, East Of Eden, con “Mercator Projected” (1969), y Ian "Lemmy Kilmister" Willis' Sam Gopal, con “Escalator” (1969).
Sin embargo, ninguna banda alcanzó el grado de fusión étnica como los Third Ear Band lo alcanzaron en “Alchemy” (1969), uno de los álbumes que inventaron la "world-music". Un ensamble de cámara acústica de (esencialmente) tablas, oboe, viola y violonchelo, que  ejecutaban música india, medieval, estadounidense nativa, gitana, del Medio Oriente, minimalista, jazz, clásica y folk, todo dentro de la misma canción. Las cuatro suites en su segundo álbum, “Third Ear Band” (1970), llevaron la idea aún más lejos: las fuentes étnicas ya no podían ser reconocidas, y la música fluye a como una corriente de conciencia, una experiencia espiritual, un soñar despierto. Fuera de contexto, la música "third ear" está más cercana a la meditación budista que a la composición occidental. La banda fue igualmente exitosa en “Macbeth” (1972), que agregaba sonidos eléctricos y electrónicos a su guiso étnico.
Alrededor de 1970, siguiendo el éxito de Black Sabbath, un número de bandas introdujeron temas y atmósferas góticas dentro de estructuras innovadoras: como High Tide con su segundo album “High Tide II” (1970, un clásico del rock gótico, una colección de bailes macabros llevados por el violín que enlazaban el acid-rock y el hard-rock; Black Widow con tambien su segundo trabajo “Sacrifice” (1970), los cuales unían la suite jazz y clásica de Colosseum con, otra vez, armonías góticas; Atomic Rooster y su “Death Walks Behind You” (1970) donde el poder espiritual gótico sobresalía de manera sublime, Spooky Tooth con “Ceremony” (1970), una especie de misa rock arreglada por el compositor de vanguardia Pierre Henry, un concepto audaz que mezclaba la estética del art-rock con las vibraciones del hard-rock; o “Quicksand Dream” (1973) del grupo Necromandus, un formación mucho mas oscura y siniestra que la anteriores.
El espíritu "progresivo" afectaba el renacimiento folk también. Después de todo, Pentangle ya había combinado el jazz y el folk, y la Incredible String Band ya habían fusionado el folk y el acid-rock. Otras bandas procedieron a preparar fusiones basadas en el folk. Mientras que ninguna banda tuvo la importancia que los anteriores, si algunos de sus álbumes sobresalen de manera muy interesante como “Fantasia Lindum” (1971) de Amazing Blondel, inspirado por baladas medievales y madrigales del renacimiento; “Dando Shaft” (1971) de Dando Shaft, el cual ofrecía quizás la fusión más competente folk-jazz; “St Radigunds” (1971) por Spirogyra, (no confundir con la banda norteamericana de fusión ) también inspirado por el folk y el jazz; “First Utterance” (1971) de la quizas primera banda folk y psicodélica, Comus y, el quizas el mejor de todos, “Grave New World” (1972) de la banda Strawbs, una misa psicodélica que mezcla la liturgia occidental y el raga indio, Thir Na Nog en cambio introducian elementos folk y exotismo oriental con la reindivicación hippie y lisérgica en “A Tear and a Smile” (1972) y Gryphon comulgaban con los aspectos medievales de la Inglaterra del siglo XV con un barroquismo impregnado de folk en “Gryphon” (1973).
Otras llegaron desde el movimiento Canterbury como Soft Machine, una de las bandas más grandes de rock de todos los tiempos, empezó con álbumes tales como “Volume Two” (1969) que estaban inspirados por el rock psicodélico con un toque de estética dadaísta (es decir sinsentido); pero, después de haber perdido a Daevid Allen y a Kevin Ayers, ellos viraron hacia una interpretación personal del jazz-rock de Miles Davis en “Three” (1970), su obra maestra y uno de los álbumes esenciales del jazz, rock y clásica de los 70 o Caravan, que practicaban una clase de jazz-rock más simple, ligera, melosa y pegajosa que la de Soft Machine. Su especialidad eran las fantasías melódicas que básicamente mejoraban las canciones de cuna tipo folk con ritmos de jazz y contrapuntos instrumentales intrincados: con ejemplos como “Can't Be Long Now”, del album “If I Could Do It All Over Again” (1969), o “Nine Feet Underground” (su obra maestra), que abarca medio album del “In The Land Of Grey And Pink”, por otra parte Dave Stewart y Steve Hillage empezaron otra dinastía dentro de la escuela de Canterbury cuando ellos formaron Egg, otra banda sobre expuesta que tocaba música sinsentido, temas como “La Symphony No.2”, del album “Egg” (1970), la fantasmagórica clásica-jazz-rock “Long Piece No.3” de su “The Polite Force” (1971), y las últimas sesiones en “The Civil Surface” (1974), tales como “Germ Patrol” y “Enneagram”, que empacaban suficientes ideas para que dos generaciones de músicos exploraran otros campos aun desconocidos, en cambio otro músico de la escuela como Kevin Ayers se convirtió en un cantautor lunático proyectando la persona de un dandi exótico y decadente en “Joy Of A Toy” (1969), una colección de tonadillas encantadoras, definió su mezcla indiferente de música de salón, canciones de cuna folklóricas, world-music y también música infantil. La melancolía existencial que de por sí poseía, le llevo a su álbum más excéntrico, “Shooting At The Moon” (1970), con el compositor y teclista de vanguardia David Bedford, el joven guitarrista adolescente Mike Oldfield y el saxofonista de jazz Lol Coxhill. Aquí Ayers encontró un equilibrio poco probable de sinsentido armónico y estribillos pegajosos, mientras que empapaba sus cuentos de hadas de surrealismo y expresionismo. La suite de 18 minutos dividida en cuatro partes “The Confessions of Doctor Dream” (1974) fue su trabajo más ambicioso y una completa pesadilla.
La escuela de Canterbury continuaron produciendo bandas, talentos y obras maestras a través de mediados de los 70. Richard Sinclair y Dave Stewart unieron fuerzas y formaron Hatfield & The North, cuyo primer álbum, “Hatfield And The North” (1974), fue un apéndice competente a Caravan. Entonces Dave Stewart y Alan Gowen formaron una banda más orientadas a los teclados, los National Health, que no tuvieron reparos en jugar con las disonancias, electrónica y el jazz-rock orquestal de Frank Zappa en los cuatro largos temas que componían su album “National Health” (1978) y en su obra maestra “Of Queues And Cures” (1978).
Cuando el niño prodigio Mike Oldfield grabó “Tubular Bells” (1973), una suite de larga duración en un álbum de música instrumental, toda tocada por el mismo y pegando las partes de docenas de instrumentos, redefinió lo que el rock progresivo era. De hecho, la definición "rock progresivo" se convirtió en un término obsoleto para referirse a una música que cruzaba todas las fronteras estilísticas. Las aventuras subsecuentes de Oldfield en la suite, comenzando por “Hergest Ridge” (1974), nunca repitieron el milagro de su primer trabajo, a pesar del hecho de que “Ommadawn” (1975) e “Incantations” (1978) estaban construidas en cimientos más y más ambiciosos aparte de que Oldfield eventualmente le restaría valor al formato en favor de la canción soft-rock & pop, particularmente con “Moonlight Shadow” en 1982.
Otros como Robert Wyatt expandió en las intuiciones de su “The Moon In June· de su primer álbum como solista, “The End Of An Ear” (1970). El inventó un nuevo tipo de lenguaje, con inclinación tanto a la tradición (pop, soul, folk, jazz) como a la vanguardia (minimalista, electrónica), tanto personal como público. La misma sesión de temas privados y públicos, pero con un énfasis en su persona pública (y comunista), que caracteriza los dos álbumes de Matching Mole, “Matching Mole” (1972) y “Little Red Record” (1972), los cuales son claros ejemplos de música cerebral, y de protesta que, de hecho es conmovedora, además de establecerse entre las más intensas grabaciones de cualquier cuarteto de jazz-rock. Su vida privada hizo erupción en “Rock Bottom” (1974), una de las obras maestras supremas de la música rock, una auténtica transfiguración de tanto el rock como el jazz. Sus piezas abarcan la frontera imposible entre un himno religioso y las canciones de cuna infantiles. A lo largo de esa línea imaginaria, Wyatt esculpió una zanja profunda de torrente emocional, donde la felicidad, la tristeza, la fe y la resignación encontraron una unidad metafísica. La sorprendente originalidad de esa obra maestra, y su bien elaborado flujo de conciencia, nunca fueron alcanzados por los lanzamientos posteriores de Wyatt. El último trabajo significante de su carrera fue “Animals Film” (1982). Wyatt preparó una de las músicas más conmovedoras de todos los tiempos y una de las obras maestras del siglo. El fue bendecido por ser tanto un baterista dotado, heredero de las tradiciones del rock progresivo y del jazz-rock, y un vocalista innovador único, con su llanto falsete, vagamente derivado de la forma de cantar sin palabras del jazz, que mezclaba el soul, el budismo y la psicodélia.
Las bandas progresivas se habían multiplicado en la Gran Bretaña durante principios de los 70, pero sus álbumes tenían tendencia de reciclar las ideas una y otra vez, y frecuentemente con ostentación injustificada. Sin embargo, se podían encontrar verdaderas joyas: como el sonido barroco en “Quatermass” (1970) de Quatermass ; “Galactic Zoo Dossier” (1971) de Kingdom Come, (tampoco confundir con la banda de los ochenta de hard-rock), una mezcla extraña de teclados electrónicos, rhythm ’n’ blues y payasadas en el escenario de su líder Arthur Brown; “Phantasmagoria” (1972) de Curved Air, cuyos arreglos barrocos eran agraciados por el violín de Darryl Way, y los sintetizadores de Francis Monkman adornados con voces femeninas sensuales; “Argus” (1972) de Wishbone Ash , cuyas sesiones energéticas eran propulsadas por un ataque doble de guitarras a medio camino entre el blues y rock progresivo con aires místicos y de ciencia ficción.
El trío de bajo, batería y saxofón Back Door, dirigidos por el bajista Colin Hodgkinson, fue uno de las más originales formaciones de jazz-rock instrumental. Su album “Back Door” (1972) fue indulgente en sesiones breves, agitadas e instrumentales en el borde entre el jazz, funk, soul, blues y hard-rock.
También originales eran: las suites en cuatro movimientos de Jody Grind con “One Step On” (1969); el concepto de su excepción de Julian's Treatment con “A Time Before This” (1970); Titus Groan con su album “Titus Groan” (1970), la suite “Hall Of Bright Carvings” perteneciente al album “Ben” (1971) del grupo Ben, conteniendo cuatro sesiones jazz-rock; con el místico “Three Parts To My Soul de Dr Z” (1971); “Speech” (1972) de Steamhammer, con la suite “Penumbra”; la ópera electrónica jazz-rock improvisada “Journey To The Center Of The Eye” de Nektar (1972) o su suite melódica “Remember the Future” (1974), entre otras muchas mas.
Otra interesante banda fueron Jade Warrior que empezó siendo como una copia de King Crimson de segunda fila, distinguiéndose a sí mismos solo con el énfasis místico y étnico de “Last Autumn's Dream” (1972), pero posteriormente desarrollaron un sonido que no era narrativa sino pictórico por naturaleza, mientras que adoptaron los teclados electrónicos y enfocándose en el jazz-rock como su principal inspiración. Mas adelante en trabajos como “Waves” (1975) y “Kites” (1976), las suites continuas donde empleaban muchos instrumentos y muchos estilos, llevaron al rock progresivo a su cúspide formal. En “Way Of The Sun” (1978), su estilo era de hecho un nuevo género: música new-age hiper-arreglada. Más adelante la banda se convertiría a la música cósmica con la fría imaginería sonora de “Images Of Dune” (1984) y las “Three Suites Celestial 1985”, editadas en “At Peace”.
Quizás la banda más audaz (o por lo menos, la más cerebral) de fusión del jazz, el rock y la música clásica, fueron Gentle Giant, particularmente en “Three Friends” (1972) y en “In A Glass House” (1973).
Por otro lado Emerson Lake & Palmer, fue la primera superbanda de rock progresivo, formados por el teclista original de Nice, Keith Emerson, el bajista original de King Crimson, Greg Lake, y el bateria original de Atomic Rooster, Carl Palmer, los cuales llevaron al rock progresivo hacia excesos técnicos que, básicamente, desintegraron cualquier mérito que la fusión jazz-clásica tenía. Este arte ofuscado funcionó muy bien con el album conceptual futurista y mitológico “Tarkus” (1971), aunque su pico tecnológico era quizás “Brain Salad Surgery” (1973). Su música, aún más pretenciosa y grandilocuente, estaba fundada en un malentendido fundamental de lo que significaba ser "virtuoso".
Posteriormente el ego de sus miembros les llevo a crear el ambicioso “Works” para sus satisfacciones personales.
Otras bandas nunca fueron apreciadas mayoritariamente por el publico del rock progresivo, una de esas historias fueron los primeros tres álbumes grabados por Roxy Music que revolucionaron el rock progresivo y prepararon el camino para el new wave y el synth-pop. Con influencias de Pink Floyd con su panorama sonoro surrealista, de Soft Machine y su jazz-rock, de Traffic y sus sesiones armoniosas, de unos Cream virtuosos, de Led Zeppelin por la fuerza y el frenesí, de King Crimson donde copiaron su énfasis y patetismo y la vanguardia minimalista y cacofónica de su propia cosecha se unieron en los bacanales inventivos de su álbum debut, “Roxy Music” (1972), el cual incluye el himno futurista “Virginia Plain” y muchas piezas de avant-rock alimentadas sobre todo por la electrónica y genialidad de Brian Eno. El canturreo vigoroso de Bryan Ferry se elevaba sin restricciones en “For Your Pleasure” (1973), que contiene la hipnótica bailable “Bogus Man” y alcanzaba una calidad efusivamente emocional en “Stranded” (1973), cuyas baladas “Mother Of Pearl” y “A Song For Europe”, mezclaban los temas de la decadencia y el existencialismo europeo con arreglos lujosos y producción de primer nivel en “Love Is The Drug” (1975) y sus álbumes sucesivos simplemente venderían la idea de discos mas pop.
El contagio del rock progresivo se extendió a la Europa continental: el rock progresivo claramente apelaba más a la audiencia "intelectual" de Europa más que lo que rock 'n' roll llego hacer. El primer grupo de rock progresivo de Suecia fue Samla Mammas Manna , el cual debutó con “Samla Mammas Manna” (1971). Algarnas Tradgard preparó las enigmáticas y extrañas suites orquestradas de “Framtiden Ar Ett Svavande Skepp Forankrat I Forntiden” (1972), una mezcla de sesiones de rock progresivo, enloquecimiento psicodélico y música de cámara exótica.
La banda de psicodélica y rock progresivo más famosa de Holanda eran Focus, cuyo “Moving Waves” (1972) contiene la vertiginosa “Hocus Pocus” y la sesión colosal “Eruption”, su equivalente al “Valentyne Suite” de Colosseum. Pero la canción más excitante que emergiera de la escena próspera de Holanda fue “Venus” de Shocking Blue (1969), lejos del progresismo, fue una canción delirante y sexy que sonaba a los ritmos febriles de los Creedence Clearwater Revival.
Pero fue Italia la que incubó una de las escuelas más prolíficas del rock progresivo. Italia no tenía alguna tradición principal de rock. La escuela progresiva fue una consecuencia inesperada de dos fenómenos: el auge de los músicos educados clásicamente y los disturbios estudiantiles del 1968. En 1969, Italia estaba inundada de jóvenes eruditos musicales que querían cambiar el mundo. Ellos se identificaban con la ideología de los hippies, pero retenían el lenguaje de Vivaldi. El rock progresivo nació de esta contradicción. Existen álbumes y grupos notables como: la sinfonía “Concerto Grosso #1” de New Trolls (1971), “Storia di un Minuto” de Premiata Forneria Marconi (1972), el concepto apocalíptico “Ys” de Il Balletto di Bronzo (1972), básicamente el producto intelectual del teclista Gianni Leone, “Passio Secundum Mattheum” de Latte E Miele (1972), “Darwin” de Banco del Mutuo Soccorso (1972), o el psicodrama “Concerto Delle Menti” de Pholas Dactylus' (1973), Un subgénero del rock progresivo italiano era el jazz-rock italiano, bien representado por álbumes tales como la pesadilla jazz-rock “Palepoli” de Osanna (1973), el ejercicio de jazz-rock de cámara “Tilt” de Arti & Mestieri (1974), y “Genealogia” de Perigeo (1974). Por otro lado “Aktuala” de Walter Maioli (1973) agregó sabores étnicos a las improvisaciones del jazz .
Pero la más grande banda del jazz-rock era Area, lidereada por el vocalista Demetrio Stratos, uno de los cantantes más originales de su época, cuyo “Arbeit Macht Frei” (1973) unió letras de protesta, sesiones de jazz-rock, electrónica cruda, escalas del medio oriente, el gorjeo psicópata de Stratos.
El panorama francés del rock sinfónico al mas puro estilo británico era menos vital que el italiano, pero un manojo de grupos desarrollaron nuevos subgéneros.
Magma de Christian Vander debutó con su concepto de ciencia ficción en el ambicioso e ingenuo “Magma” (1970), tomando ideas del free-jazz y perfeccionándolo en su primer obra maestra, “Mekanik Destruktiw Kommandoh” (1973), una ópera rock ecléctica e idiosincrásica que abarca una sorprendente variedad de estilos, desde Verdi hasta Frank Zappa. “Kohntarkosz” (1974) fue su mayor trabajo musical, inspirado principalmente por el jazz-rock de la Mahavishnu Orchestra; y “Udu Wudu” (1976) fue más un desliz electrónico.
Red Noise escribió “Sarcelles-Locheres” (1971), destacando la suite instrumental de 19 minutos “Sarcelles C'est L'Avenir”, una ridícula combinación de demencia de los Fugs, el pop ruidos y satírico de Frank Zappa y jazz-rock de Soft Machine.
Vangelis dirigía Aphrodite's Child, un grupo de músicos griegos residiendo en Francia, cuyo póstumo “666” (1970) es una colección única de enfrentamientos mágicos, invocaciones satánicas y sesiones psicodélicas. Vangelis persiguió una carrera de suites instrumentales, majestuosas, melodramáticas (y cada vez más electrónicas), cuyo arquetipo fue “L'Apocalypse Des Animaux” (1973) y “Heaven And Hell” (1975). Especializándose en apoteosis orquestales, Vangelis sería celebre mas tarde gracias a sus bandas sonoras para películas. Uno de los pioneros y estrellas de la música new-age, regresaría con piezas más ambiciosas con “Invisible Connections” (1985) y “The Mask” (1985).
En los Estados Unidos, un ímpetu tremendo al rock progresivo llego con “Bitches Brew” de Miles Davis (1969), un álbum que combinaba ritmos de soul e instrumentos rock electrónicamente amplificados. “Uncle Meat” de Frank Zappa (1969) fue la respuesta más competente (e irreverente) del rock a Miles Davis. El arreglista de jazz Quincy Jones fue otro pionero del soft rock, combinando una sección de metales de jazz y ritmos de funk-rock en “Walking In Space” (1969).
Chicago fusionaron de forma explosiva los metales de jazz y la guitarra del rock'n'roll en “Chicago Transit Authority” (1969), “Chicago II” (1970) y “Chicago III” (1971), cada uno de ellos dobles albumes, caracterizado por una creatividad salvaje y a veces brutal, pero con melodías sofisticadas, emocionales y reindivicativas como a la Convención demócrata de 1968, para mas adelante ir por derroteros mas soft-rock
El gran rival de los anteriores, eran Blood Sweat & Tears, banda que fusionaba la base del blues con los típicos arreglos de jazz, considerada una superbanda, entre sus miembros se encontraban Al Kooper, Steve Katz o Randy Brecker.
Facturaron grandes albumes como “Child is Father to the Man” (1968) o “Blood Sweat & Tears” (1969), este ultimo, su opera prima donde el sonido Motown se fusionaba con el rock.
Ten Wheel Drive, formado por el vocalista Genya Ravan (una voz parecida a la de Janis Joplin), el teclista Mike Zager y el guitarrista Aram Schefrin, fueron uno de los primeros grupos de fusión jazz-rock con una sección de metales, debutando con “Construction #1” (1969).
Insect Trust intentaron una super-fusión de jazz, blues, country y acid-rock y las baladas sofisticadas de Blues Project con las sesiones demenciales de Captain Beefheart en “Insect Trust” (1968), y viró hacia el free-jazz en su segundo álbum, “Hoboken Saturday Night” (1970).
Gil Scott-Heron, un poeta y novelista quien transformó la música y precedió a la música rap con sus piezas habladas, buscó una fusión de jazz inspirada en Miles Davis, funk y rock (encima de sus letras de protesta inspiradas en Phil Ochs) en, por ejemplo, “Pieces Of A Man” (1971) y “The Bottle” (1973).
Dos bandas que conducidas por violinistas eran notables: fueron por un lado Flock, cuyo primer album “Flock” (1969) fue una de la sesiones más completas de la época, dirigidos por Jerry Goodman (quien después se uniría a la Mahavishnu Orchestra); y por otro It's A Beautiful Day, cuyo “It's A Beautiful Day” (1969) esparcía e impregnaba su acid-rock con perfumes exóticos.
Joy Of Cooking, una de las primeras bandas dirigidas por mujeres (las cantautoras Terry Garthwaite y Toni Brown) y una de las primeras en manejar los asuntos feministas dentro de la música popular, lanzaron tres álbumes deleitosos, “Joy Of Cooking” (1971), “Closer to the Ground” (1971) y “Castles” (1972), que experimentaban con estructuras elásticas de la canción sobre una infraestructura de fusión de folk-jazz-blues relajado.
Y así el llamado "rock progresivo" (básicamente, toda la música rock que no era principalmente melódica) llamó a incorporar los estilos inventados por el jazz y la vanguardia clásica en el formato de los ensambles rítmicos eléctricos y electrónicos (la banda de rock), un programa que inconscientemente llevaba hacia la música interdisciplinaria y total, una ambición claramente visible en los estilísticos pastiches de Frank Zappa.

jueves, 26 de marzo de 2009

Krautrock

Al principio de la década de los 70, al panorama musical europeo le quedaba ya pequeño el potencial americano e ingles (los máximos exponentes del rock mundial). La sed de la industria por buscar mas y mas modas y tendencias, que ya no estuviesen inventadas en ese momento, (rock, pop, beat, folk, country, psicodelia, hard, progresivo...etc), no se detenía y se sumergía por todos los rincones del mundo en busca de algo nuevo. Los tentáculos de la impresionante maquinaria discográfica habían puesto ya los ojos en Europa y en sus músicos de tradición clásica, no en vano Europa es cuna de músicos de primer orden a través de la historia y con una escuela heredada de los grandes clásicos de siglos pasados, aparte de que la propia Europa vivía no solo del mercado anglosajón, si no que poseía su propio mercado musical de una enorme calidad y variedad, aunque bastante distanciado de los primates ingleses y yanquis por motivos de idioma y razones de la industria (no cabe duda que los grandes productores y compañías discográficas eran anglosajonas)
Antes de aquí, ningún grupo podía entrar en un ranking americano o ingles, que es tanto como entrar en un país, si ese país no lo quería por muy bueno que fuera el artista, grupo o disco. Pero a principios de los 70, todo eso cambio radicalmente, si ya por un lado las cosas empezaban a ser diferentes en lo concerniente a lo musical (las grandes compañías buscaban la panacea), en lo social y político hubo cambios muy favorables hacia la música, la entrada de Inglaterra en el Mercado Común Europeo, y esto trae consigo una serie de ventajas aprovechadas por la música de manera inmediata. Como dije antes, Europa tenia un amplio y rico sentido musical pero también tenia algo que no tenían los anglosajones: vanguardismo variado, evidentemente en Inglaterra había rock progresivo y psicodelia, quizás esto fuera también vanguardismo, pero era muy rock, es decir primero la formula rockera y luego sinfonismo o psicodélica, pero no experimentación ni investigación musical, algo que si poseían de sobra los grupos europeos. Ya a finales de 1972 la prensa musical internacional resalto con grandes titulares un hecho singular, la tradicional Gran Bretaña, tan habituada siempre a barrer hacia dentro, cerrada por completo a todo lo que no fuera británico o americano (a excepción de casos aislados, como por ejemplo los españoles Los Bravos, James Last y otros mas que tuvieron algunos importantes hits en los charts ingleses)... esa Inglaterra pues, colocaba en los Pop Polls (listas de éxitos) a un numero increíble de grupos alemanes, italianos o holandeses como Focus, Can, Amon Duul, Tangerine Dream etc...
El mundo entero comenzó a abrir los ojos y razonar ese singular detalle, ¿ por que esa masiva irrupción de bandas europeas en las cerradas listas inglesas?.

Estaba claro que el interés anglosajón era industrializar todo aquello que fuera música y invirtiera dinero en ello, aparte de que existía un rock europeo muy distinto al ingles y americano, aún conservando ciertas similitudes, producto de tantos años de sumisión al auge anglosajón. De pronto un mundo que entonces estaba destinado a ser receptor, comenzaba a ser por primera vez emisor con gran potencial. Un grupo que tiene el mérito de derribar los muros británicos y americanos era Focus, que fue elegido grupo revelación del año 72 (que es como firmar una declaración de principios sobre próximos éxitos) y varios meses después colocaba dos LP´s al mismo tiempo (uno de ellos doble), en la cima de las listas inglesas; algo inaudito para no ser un grupo anglosajón, después ya nadie se sorprende cuando los álbumes de Can, Guru Guru, Floh de Cologne, Neu Faust... irrumpen en las listas británicas ante la incredulidad del publico europeo. Mientras esto ocurría, Focus ya habían llegado al top-100 americano, abriendo brecha para que los demás intentaran el salto. Pero por supuesto que las cosas no son tan fáciles como pueden parecer, para que un grupo edite sus LP´s en Inglaterra o América, se ha de firmar un contrato independiente del que se tenga en el país de origen con la editora del mismo. Y naturalmente cantar en ingles, aunque afortunadamente la música de esos grupos era mas instrumental que vocal. Es por eso que a muchos países, los discos de los grupos alemanes, holandeses o italianos llegaran a través de sus editoriales inglesas, de manera importada y no por sus compañías respectivas del país de origen, esta fue otra de las artimañas anglosajonas, con lo cual para americanos e ingleses seguía siendo un negocio, aunque tuvieran que dar dinero a gente que no fuera británica o yanqui. 

Pronto la demanda de grupos europeos llego ser tan fuerte que no había editora inglesa que no tuviese su grupo de ¨rock alemán". De esa manera la calidad pronto paso de ser utilizada como negocio, aunque musicalmente 1973 conoció así el auge de un buen numero de ideas y sonidos, bien gracias a la política o al mercado que todo lo engullía. Pero ¿ y que pensaban los músicos ingleses y americanos, figuras y nombres de un calibre tan pesado como para tambalear una economía tan fuerte (los ingresos por royalties de grupos anglosajones repercutían de manera importantísima en los Estados Unidos y Inglaterra) de la ¨intromisión¨ europea?, los veteranos supieron apreciar la apertura, por lo que aquello podía significar para una mayor ampliación de las posibilidades sónicas en el contexto de los años 70, sin que pudiera estar en juego la supremacía británica en el rock, cosa que por otra parte nadie discutía. Viendo hoy la visión del presente de lo que ha sido la historia en realidad, no nos damos cuenta de lo realmente importante que fue ese momento, por lo cual en aquella época el impacto que causo el hallazgo del potencial europeo fue realmente de singular relieve, por entonces se especulaban varias opciones, que el boom del rock alemán (curiosamente se etiqueto casi todo el rock europeo en este termino) seria un simple paso mas en desarrollo de los conceptos musicales, cifrando ese cambio tan solo en la búsqueda de la novedad por parte de la industria y del publico; los que esperaban acontecimientos...y los que veían mas allá del tinglado angloamericano. Si ese conjunto de movimiento europeo aumentaba su expansión, era indudable que podían ser la potencia por antonomasia del rock (aunque eso era realmente casi imposible), y si por el contrario decrecía, la barrera de control y ideología de la supremacía anglosajona seria incuestionable. 

Pero ahora con el paso del tiempo no nos imaginamos lo que pudiera haber pasado si no hubiese sido por la gran crisis energética de 1974, ¿quizás fueran cortadas de raíz esa expansión...?. Pero eso es una historia que veremos mucho mas adelante, en Europa el principal bloque musical es el alemán, bautizado como ¨Deutsch Rock¨ o comúnmente llamado “Krautrock”, fue el fuerte consolidado e influyo en grupos de otros países europeos, sus nombres básicos son Karl-Heinz Stockhausen que logro el vinculo música-maquina de forma total, inventor de la música electrónica, o Rolf Ulrich Kaiser, estudioso del rock alemán o Meisel, Korber y Wendel, creadores de los primeros sellos vanguardistas germanos. Pero la maquinaria alemana estaba ya cimentada desde 1968, año del comienzo del movimiento bávaro con la ayuda de los anteriores ¨creadores¨ y otros músicos, pero con un grupo estandarte, Amon Duul, que abrió el camino a todos los demás y culminando con los mas avanzados en plena explosión del genero: Can y Tangerine Dream. Solo en el año 72 se editaron unos 500 LP´s de otros tantos grupos de música vanguardista, con una supremacía de algunos ya consagrados como Agitation Free, Faust, Kraftwerk, Tangerine Dream, Neu, Can y Amon Duul 2 (otra versión de los Amon Duul). Este descomunal poderío del desarrollo de la industria alemana, demuestra la organización, los medios, la selectividad y la calidad de su música, algo que no escapa a la vista de los medios de comunicación del mundo entero, (quizás con menos repercusión en los medios ingleses y americanos), por motivos obvios. Las bases germanas se basan en Wagner, el gran líder, su música violenta, el sonido gigantesco, el barroquismo sónico, todo ello unido a la espectacularidad germana en el empleo del rock, la música se torna en fastuosas ráfagas instrumentales, ribeteadas con profundos desarrollos de ríos emotivos musicales, algunos grupos desarrollan temas de ¡30 minutos! con impresionantes Apocalipsis tumultuosas, todo ello sobre-dimensionalizado en sonidos espaciales y del tiempo, con una combinación de inventiva y de futurismo en la mas absoluta concentración, hasta la libertad para la improvisación y la investigación, algo sublime, y los músicos ingleses de rock progresivo se quedaban asombrados al oír esa música.
Un productor de enorme prestigio en el área londinense de la época llamado Alan Parsons, (todavía no se dedicaba a lanzar álbumes bajo su nombre) llego a declarar que jamás se le hubiese ocurrido hacer esa música, sobre todo por los sonidos tan ricos y atonales que producían, y eso que era uno de los magos de la tecnología anglosajona de la época, como productor de los Pink Floyd, Al Stewart o otros...y jefe de producción de los míticos estudios Abbey Road de la Emi. Esa fue la principal fuente de atracción del rock alemán, su carácter espacial y infinito, el cual capturaban el cosmos y su fantasía en cada disco. Pero entre la gran crisis y la conveniencia del mercado ingles y americano fueron destruyendo poco apoco el resurgimiento inicial, los dólares frenaron la expansión, o al menos la suavizaron, muchas de las bandas se comercializaron, y la calidad se vino un poco abajo en el mercado internacional, pero y esto fue lo que les diferencio a este movimiento con respecto a otros, nunca llego a desaparecer tragado por la industria anglosajona, si no que en los años siguientes fueron surgiendo nuevos grupos y nuevas obras con un mas avanzado planteamiento en torno a la electrónica y el espacio, pero manteniéndose en el mercado propiamente europeo, donde son un movimiento muy aceptado y admirado aún hoy en día. En ciudades como Berlin, Frankfurt, Hamburgo, Colonia etc...es muy frecuente en la actualidad asistir a sesiones de música vanguardistas con músicos de la talla de Klaus Schulze o Peter Hans-Schemeir entre otros, (además de jóvenes músicos y bandas noveles) que aún conservan aquella llama que en una época afloraba en el mundo, pero que por causas ajenas a las musicales y a la de la gran industria del dólar, nunca dejaron culminar, aunque quizás algún día vuelvan a resurgir con otras inquietudes y ambiciones...