A pesar del discreto resultado comercial, que no artístico de su álbum debut, la propuesta musical de Camel fue potenciada en su segundo larga duración publicado un año después. "Mirage" es el reflejo de una banda consolidada que se enfocaría en las atmósferas instrumentales apoyándose en una sólida base de rock y jazz fusión como pilar fundamental. En ese contexto todo este segundo álbum respira unas seductoras y fascinantes melodías, empezando por la inconmensurable "Lady Fantasy", la sólida e impactante "Freefall", la atmosférica y genial "Nimrodel/The Procession/The White Rider" o la instrumental "Earthrise". En todas ellas Camel muestra unas grandes ideas musicales, repletas de inventiva genuina, belleza, agresividad y una ambición lúdica, con grandes interpretaciones armonizadas, impresionantes solos de guitarra y teclados por parte de Andrew Latimer y Peter Bardens y una sección rítmica compuesta por Andy Ward y Doug Ferguson que sostienen fluidamente el repertorio a lo largo de todo el disco. "Mirage" no solo se convirtió en una obra maestra, si no también en el punto de partida para una carrera repleta de grandes obras y de paso para todas y cada una de las bandas progresivas que surgirían en los siguientes años.
